Estepona (Málaga), 2 de octubre de 2018. Una escena propia de una guerra entre bandas se desarrolló a plena vista de numerosos testigos. Varios hombres armados y encapuchados irrumpieron en la zona de terrazas donde cenaba Brian Martos. El joven comprendió que iban a por él y salió corriendo.
Los atacantes lo persiguieron por distintas calles, efectuaron disparos y finalmente consiguieron introducirlo por la fuerza en un vehículo. Dos horas después, Brian apareció muerto en las inmediaciones del hospital Punta Europa, en Algeciras.
Una persecución en pleno Estepona
La violencia y la exposición pública del secuestro sorprendieron incluso en una Costa del Sol acostumbrada a operaciones contra el narcotráfico. Los investigadores recogieron declaraciones de personas que presenciaron la persecución y reconstruyeron el recorrido de los vehículos.
La Policía situó el móvil en el entorno del tráfico de drogas y los ajustes entre organizaciones criminales asentadas entre la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar.
Meses de investigación
El caso no terminó con detenciones inmediatas. Los agentes trabajaron durante meses sobre testimonios, relaciones personales y movimientos de los grupos investigados.
En marzo de 2019 la Policía Nacional anunció la detención de cinco hombres de entre 32 y 45 años, vinculados según los investigadores a una organización dedicada al narcotráfico. Fueron puestos a disposición judicial por delitos relacionados con la detención ilegal y el homicidio.
El crimen organizado detrás del caso
La investigación se desarrolló en un contexto de creciente actividad de bandas internacionales en el sur de España. En aquellos años las fuerzas de seguridad encadenaban operaciones contra grupos suecos, italianos y otras organizaciones dedicadas a la droga y al robo de cargamentos.
El asesinato de Brian Martos se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de esa violencia porque el secuestro se produjo en una zona pública, con armas de fuego y numerosos testigos.
Una víctima no pierde su condición por sus antecedentes
La Policía relacionó a Brian con el narcotráfico, pero esa circunstancia no reduce la gravedad de su secuestro y muerte ni justifica el crimen. La investigación penal debe determinar las responsabilidades de quienes participaron en los hechos.
El caso forma parte de la crónica negra de la Costa del Sol como reflejo de una etapa en la que los conflictos entre organizaciones criminales comenzaron a trasladarse con mayor frecuencia a espacios públicos.