Alhaurín de la Torre (Málaga), 25 de abril de 2009. Dos ciudadanos colombianos murieron a tiros en la finca Los Naranjos, un lugar que ya estaba unido a otro de los grandes casos criminales de Málaga: un año antes, Lucía Garrido había sido encontrada muerta en la piscina de esa misma propiedad.
El doble homicidio tardó diecisiete años en llegar a una sentencia condenatoria.
Un asalto para buscar droga
Según los hechos declarados probados en 2026, un grupo de unas catorce personas acudió aquella noche a la finca con armas de fuego. Su objetivo era sustraer una importante cantidad de droga que creían almacenada en la vivienda.
Dos de los integrantes entraron en la propiedad mientras otros permanecían fuera. El dueño de la finca, Manuel Alonso, conocía que podía producirse el asalto y se encontraba preparado con al menos dos escopetas.
Dos hombres muertos en el jardín
En el interior de la finca se produjo un intercambio de disparos. Derian José Morales Feria y Eduard Andrés Gómez Tabares murieron por los disparos efectuados por Alonso.
Durante años, la cuestión judicial fue determinar si aquellas muertes constituían una reacción defensiva o si el acusado había preparado una emboscada ante un «vuelco», como se denomina en el argot del narcotráfico al robo de droga entre organizaciones.
Testigos protegidos y corrupción alrededor del caso
El procedimiento llegó a estar relacionado con investigaciones sobre narcotráfico y posibles conductas corruptas de agentes. Durante el juicio de 2026 declaró un testigo protegido que aseguró que el grupo pretendía hacerse con unos 1.500 kilos de droga.
El expediente adquirió así una dimensión mucho mayor que la de un enfrentamiento puntual: alrededor de Los Naranjos aparecieron sospechas de almacenaje de estupefacientes, animales exóticos y conexiones con otros delitos.
La sentencia de 2026
La Audiencia de Málaga condenó a Manuel Alonso a un año y medio de prisión por cada uno de los dos homicidios, tres años en total. El tribunal apreció una eximente incompleta de legítima defensa, además de atenuantes por confesión y dilaciones indebidas.
La sentencia consideró que existió una agresión real y una respuesta defensiva, aunque entendió que el acusado podía haber evitado el enfrentamiento porque sabía previamente que el asalto iba a producirse.
La conexión con Lucía Garrido
Manuel Alonso había sido condenado anteriormente como cooperador necesario en el asesinato de su exmujer, Lucía Garrido, hallada muerta en 2008 en la misma finca. La coincidencia espacial y las investigaciones sobre el entorno de Los Naranjos convirtieron ambos expedientes en capítulos de una trama criminal especialmente compleja.
El llamado crimen de los colombianos resume algunos de los elementos más oscuros de la Costa del Sol: narcotráfico, armas, robos de droga, investigaciones internas y un proceso judicial que necesitó diecisiete años para llegar a sentencia.