Almonte (Huelva), 27 de abril de 2013. Un padre y su hija de ocho años fueron asesinados en el interior de su vivienda. La investigación acabó llevando a juicio a un único acusado, pero un jurado popular lo declaró no culpable. La absolución terminó siendo confirmada por el Tribunal Supremo.
Un doble asesinato dentro de casa
Las víctimas fueron localizadas en una vivienda de Almonte. La violencia del suceso y la edad de la menor provocaron una enorme conmoción en la localidad. La Guardia Civil inició una investigación que durante meses trató de reconstruir relaciones, movimientos, teléfonos y rastros biológicos.
Las pesquisas terminaron concentrándose en F.J.M., una persona del entorno de la familia.
El ADN y la discusión sobre la prueba
Uno de los elementos centrales de la acusación fue un rastro genético localizado en una toalla. La defensa cuestionó el valor incriminatorio de esa evidencia y planteó que podía explicarse por contactos anteriores ajenos a los asesinatos.
El caso llegó ante un jurado popular en 2017 después de años de investigación y de un procedimiento muy discutido desde el punto de vista pericial.
El jurado declara no culpable al acusado
En octubre de 2017 el jurado consideró que no estaba probada la participación del acusado en las dos muertes. La Audiencia Provincial dictó sentencia absolutoria.
La familia de las víctimas recurrió. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirmó la absolución y, finalmente, en diciembre de 2018 el Tribunal Supremo rechazó el recurso de casación.
Lo que sí quedó establecido
La sentencia firme no declaró que el crimen no hubiera ocurrido ni resolvió quién lo cometió. Estableció algo distinto y jurídicamente esencial: no había prueba suficiente para atribuir aquellos asesinatos al hombre que había sido llevado a juicio.
El Supremo consideró racional la valoración realizada por el jurado y recordó que una condena penal exige acreditar la autoría más allá de una duda razonable.
Un caso que vuelve a quedar abierto
Después de la absolución firme, la pregunta central regresó al punto de partida: quién mató al padre y a la niña. La existencia de un juicio no equivale siempre a la resolución de un crimen.
El doble asesinato de Almonte forma parte de los grandes expedientes no esclarecidos de Andalucía porque existe certeza sobre las víctimas y sobre el lugar de los hechos, pero no una sentencia que identifique a la persona responsable.
La importancia de no convertir una acusación en culpabilidad
Este caso es también un recordatorio fundamental para la crónica negra. Una persona puede ser investigada, procesada e incluso sentarse en el banquillo y seguir siendo inocente a efectos legales si las pruebas no permiten una condena.
En Almonte quedan dos víctimas y una investigación cuya respuesta definitiva continúa pendiente.