Doce personas han muerto y numerosas han resultado heridas en una nueva oleada de ataques rusos sobre Kiev y su región. Los bombardeos se produjeron durante la madrugada y la mañana del martes, en el sexto día consecutivo de ataques intensos contra la capital ucraniana y sus alrededores.
Ocho de los fallecidos murieron en Kiev, varios de ellos trabajadores ferroviarios. Otras cuatro personas perdieron la vida en Boryspil, donde un ataque alcanzó un edificio residencial y otros puntos de la ciudad.
Drones y misiles contra zonas residenciales e infraestructuras
Las autoridades ucranianas señalan que Rusia utilizó drones de alta velocidad y misiles balísticos. Los ataques afectaron tanto a zonas residenciales como a infraestructuras ferroviarias.
En Boryspil, además de los cuatro fallecidos, al menos 13 personas resultaron heridas. Entre los muertos se encuentra un ciudadano indio, según las autoridades regionales.
Una nueva táctica con drones más rápidos
Ucrania denuncia que Moscú ha incrementado el uso de drones propulsados por reacción, más rápidos y difíciles de interceptar. La Fuerza Aérea ucraniana asegura que durante agosto se lanzaron más de 2.800 aparatos de este tipo.
Las defensas ucranianas lograron derribar varios misiles balísticos, aunque los ataques volvieron a causar daños en viviendas y servicios esenciales.
Miles de familias sin electricidad
La ofensiva también alcanzó infraestructuras en la región de Odesa, incluido un paso fronterizo próximo a Rumanía. Miles de familias quedaron temporalmente sin suministro eléctrico.
El episodio vuelve a elevar la tensión mientras las conversaciones internacionales para intentar frenar la guerra permanecen estancadas.
Fuente consultada: Reuters, 1 de septiembre de 2026.
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