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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Málaga

Una familia de Málaga teme perder su casa: Antonio, ciego y con autismo, necesita un hogar urgente

Rocío y su marido necesitan encontrar una vivienda de alquiler en Málaga antes del 8 de noviembre. Su hijo Antonio tiene seis años, cumplirá siete el 30 de enero, nació sin globos oculares y tiene autismo. La familia pide ayuda para encontrar un hogar estable.

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El próximo 8 de noviembre es una fecha que Rocío no consigue quitarse de la cabeza. Ese día, según la comunicación que ha recibido, su familia deberá abandonar la vivienda de Málaga en la que vive desde hace casi seis años. Dentro de esa casa ha crecido Antonio, su hijo, un niño de seis años que cumplirá siete el próximo 30 de enero y que nació sin globos oculares. También tiene autismo y otras necesidades médicas que hacen especialmente importante la estabilidad de su entorno.

Rocío y su marido trabajan. No piden una casa gratis ni pretenden dejar de pagar un alquiler. Buscan algo tan concreto como difícil de conseguir en estos momentos: una vivienda en Málaga donde puedan instalarse con su hijo antes de que llegue el 8 de noviembre. Quieren encontrar una alternativa estable, seguir afrontando sus obligaciones y evitar que Antonio pierda de golpe el hogar en el que ha aprendido a desenvolverse.

La madre ha contado su historia a EL CASO MÁLAGA en una conversación en la que el problema de la vivienda aparece inevitablemente unido al recorrido de una familia que lleva años esforzándose para ofrecer a su hijo los cuidados que necesita.

El 8 de noviembre, una fecha cada vez más cercana

La familia reside en un piso de tres dormitorios de Málaga capital desde noviembre de 2020. Abona 600 euros mensuales de alquiler y, durante todo este tiempo, ha convertido esa vivienda en el espacio cotidiano de Antonio: allí están sus cosas, su habitación, los recorridos que conoce y buena parte de las pequeñas rutinas que le permiten orientarse.

Rocío explica que recibió un burofax en el que se le pide dejar el inmueble el 8 de noviembre. Desde entonces intenta encontrar otra casa, aunque su primera preferencia sería poder continuar donde están. La petición de salida no se presenta aquí como una orden judicial de lanzamiento: lo que preocupa a la familia es el plazo que le han comunicado y la posibilidad de quedarse sin una alternativa a tiempo.

La madre ha llegado a plantear que podría pagar algo más por permanecer en la vivienda, pero no ha conseguido resolver la situación. Tampoco ha encontrado todavía un alquiler al que pueda acceder con las condiciones que le exigen.

Para muchas personas, una mudanza significa cambiar de barrio, transportar muebles y acostumbrarse a un espacio nuevo. Para Antonio, que no puede ver y necesita apoyarse en referencias y rutinas conocidas, sus padres temen que el cambio sea mucho más complejo.

Antonio nació sin globos oculares: el comienzo de una historia de esfuerzo

Antonio nació el 30 de enero de 2020, según recuerda su madre. Durante el embarazo, Rocío no había recibido noticias que le hicieran pensar que el pequeño pudiera tener una alteración ocular de tanta importancia. La situación cambió en cuanto nació.

El niño fue atendido primero en el Hospital Clínico de Málaga y después derivado al Materno Infantil. Rocío relata cómo los médicos estudiaron su situación hasta confirmar que había nacido sin globos oculares, una condición conocida como anoftalmia bilateral.

Para sus padres comenzó entonces una etapa de visitas a especialistas, desplazamientos y búsqueda de tratamientos. La familia tuvo que afrontar gastos importantes relacionados con las intervenciones y las prótesis oculares. En los primeros tiempos, explica Rocío, se sintieron desorientados ante una realidad médica para la que no estaban preparados.

Fue así como empezaron a dar a conocer la historia del pequeño en redes sociales. La iniciativa buscaba apoyo e información para encontrar recursos que permitieran atender a Antonio. Con el paso del tiempo, pudieron acceder a atención sanitaria especializada en Andalucía y a la elaboración de sus prótesis.

El diagnóstico ocular no fue la única dificultad. Su madre cuenta que el pequeño presenta también autismo de nivel 2 y siringomielia, una alteración de la médula espinal que requiere seguimiento. El autismo afecta especialmente a su comprensión y comunicación, por lo que necesita ayuda para expresar lo que le ocurre y afrontar determinadas situaciones.

Son circunstancias que Rocío conoce de cerca porque convive con ellas cada día. Sus palabras no buscan despertar lástima, sino explicar por qué una vivienda y un entorno estables tienen tanta importancia para su hijo.

Una habitación donde cada objeto tiene su lugar

En la casa actual, Antonio dispone de un dormitorio organizado pensando en él. Los objetos se colocan en sitios conocidos y sus padres procuran conservar la distribución de los espacios para que pueda localizar sus pertenencias y reconocer el ambiente que lo rodea.

El niño ha crecido desde que era un bebé entre esas paredes. Aunque no puede verlas, conoce referencias de su entorno y ha ido aprendiendo a moverse en él. La vivienda no es una solución perfecta ni sustituye los apoyos que necesita, pero representa para Antonio un lugar familiar y previsible.

Rocío explica que los cambios y los momentos de frustración pueden resultar especialmente difíciles para el pequeño. En ocasiones atraviesa crisis y tiene problemas para comunicar lo que necesita. Sus padres intentan ayudarlo, pero reconocen el desgaste que supone no poder comprender siempre lo que le ocurre.

La estabilidad cotidiana, por eso, no es un detalle menor. Mantener sus espacios, sus rutinas y las personas que lo acompañan forma parte de la manera en que la familia ha aprendido a organizar la vida alrededor de Antonio.

Su colegio, sus compañeros y sus terapias están en Málaga

Antonio está escolarizado en Málaga, en una clase ordinaria. Su madre destaca la implicación del profesorado y de los compañeros, que lo conocen desde pequeño y contribuyen a que participe en la vida escolar. Para él, acudir al colegio no significa únicamente aprender: también supone estar rodeado de personas y rutinas que ya forman parte de su mundo.

Además, recibe atención de profesionales de psicología, logopedia y terapia ocupacional. Estas actividades se suman a los controles médicos y a las tareas habituales de una familia que necesita organizar buena parte de sus horarios en torno al niño.

Antonio puede caminar, pero requiere acompañamiento y supervisión. Su madre cuenta que en trayectos prolongados sigue utilizando un carrito, porque no siempre puede recorrer grandes distancias, y que necesita ayuda frecuente para sus actividades cotidianas.

La familia dispone de vehículo y no descarta valorar otras zonas, pero su prioridad es seguir en Málaga capital, donde el pequeño estudia y recibe la atención a la que se ha ido adaptando. Un desplazamiento lejos de esos recursos añadiría nuevas dificultades al cambio de hogar.

Trabajan los dos, pero las condiciones de los alquileres les cierran puertas

Rocío insiste en un aspecto: el matrimonio trabaja y quiere pagar su propia vivienda. No está reclamando un inmueble gratis. El obstáculo es acceder a uno en el mercado actual.

Los pisos que encuentran tienen con frecuencia precios muy superiores a los 600 euros que abonan actualmente. La madre cita alquileres que rondan los 1.200 euros y explica que los requisitos de ingresos, garantías y desembolsos iniciales dejan fuera a muchas familias incluso aunque dispongan de trabajo.

En su búsqueda también se ha encontrado, según relata, con reticencias a alquilar a familias con niños. Esa acumulación de dificultades ha convertido una necesidad básica en una sucesión de puertas cerradas.

Según Rocío, Antonio tiene reconocido un grado de discapacidad del 75 % y un grado III de dependencia. La familia recibe una prestación de 455 euros mensuales vinculada a su situación y debe afrontar también gastos relacionados con su atención y sus terapias.

Sus padres no necesitan una casa excepcional ni lujos. Buscan un alquiler asumible, con espacio suficiente para organizar la vida de su hijo y, sobre todo, con la posibilidad de asentarse sin tener que enfrentarse de inmediato a otra mudanza.

Ya tuvieron que buscar una nueva vida cuando Antonio era un bebé

La vivienda actual no fue su primer hogar. Antes residían en otra zona de Málaga, y la familia quería encontrar un entorno donde criar a Antonio y atender sus necesidades con mayor tranquilidad.

La pandemia había complicado su economía. Rocío recuerda que entonces recibieron la ayuda económica de una familia anónima que había conocido la historia del pequeño a través de las redes sociales. Gracias a aquel apoyo pudieron afrontar la búsqueda de otra vivienda y terminaron instalándose en el piso que ocupan actualmente.

Allí Antonio ha pasado casi toda su vida. Han transcurrido años de adaptaciones, consultas, tratamientos, avances y preocupaciones compartidas. Ahora, cuando la familia había conseguido establecer cierta organización, vuelve a enfrentarse a la posibilidad de comenzar de cero.

Una petición de ayuda antes de que llegue noviembre

Rocío asegura que ha acudido a servicios sociales y al Instituto Municipal de la Vivienda para intentar encontrar una alternativa. Explica que ha recibido información sobre los procedimientos de acceso a viviendas, pero todavía no dispone de una solución inmediata para el plazo que afrontan.

No quiere rendirse. Si pudiera quedarse donde está, sería su opción preferida. Si no es posible, está dispuesta a trasladarse a otro piso donde su hijo pueda sentirse seguro y mantener su atención educativa y sanitaria.

Al hablar de Antonio, la madre recuerda todo lo vivido desde su nacimiento: la incertidumbre de los primeros diagnósticos, los desplazamientos, los tratamientos y el esfuerzo por conseguir que el niño avance, poco a poco, a su propio ritmo. También recuerda la ayuda de personas que, sin conocerlos personalmente, decidieron acompañarlos en momentos difíciles.

Ahora vuelve a necesitar una oportunidad. No pide que le solucionen todos los problemas de la vida: pide una casa de alquiler en la que pueda seguir cuidando a su hijo.

El 8 de noviembre se aproxima y Antonio tiene seis años. Cumplirá siete el próximo 30 de enero. Sus padres quieren llegar a ese cumpleaños con la tranquilidad de saber dónde van a vivir.

Para quien pueda ofrecer una vivienda, se trata de un alquiler. Para esta familia, es la posibilidad de seguir adelante. Y para Antonio, es mucho más sencillo y mucho más importante: tener un hogar donde continuar creciendo.

¿Puedes ayudar a esta familia a encontrar una vivienda?

La familia busca un piso de alquiler en Málaga capital, con condiciones asumibles y suficiente estabilidad para organizar la vida y los cuidados de Antonio. Las personas propietarias o profesionales del alquiler que puedan ofrecer una alternativa real pueden contactar con la redacción de EL CASO MÁLAGA en redaccion@elcasomalaga.com, indicando en el asunto «Vivienda para Antonio», para que la propuesta pueda trasladarse a la familia.