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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Málaga

Una familia de El Palo lo pierde todo por las inundaciones y necesita ayuda urgente: «No tenemos ni ropa, ni comida, ni dónde vivir»

Belén y Zamara lo han perdido todo en su vivienda de El Palo tras las inundaciones. Necesitan alojamiento, comida, ropa y ayuda urgente. Su suegra Rocío no estaba en la casa durante el temporal.

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Una familia de El Palo, en Málaga capital, necesita ayuda urgente después de que las lluvias torrenciales de la madrugada de este domingo 18 de octubre de 2026 inundaran su vivienda, derribaran un muro y arrasaran buena parte de sus pertenencias. Belén Fernández, una de las afectadas, se ha puesto en contacto con EL CASO MÁLAGA y ha facilitado su testimonio y vídeos de lo ocurrido. Cuenta que se han quedado sin ropa, alimentos, muebles y electrodomésticos, y que tampoco disponen de un lugar alternativo donde alojarse. A primera hora de la tarde, además, continuaban sin electricidad.

Belén ha aclarado a EL CASO MÁLAGA que las dos personas que se encontraban en la vivienda durante las inundaciones eran ella misma y su pareja, Zamara. Su suegra, Rocío, no estaba allí cuando ocurrieron los hechos.

La petición de ayuda no se refiere a daños menores ni a una simple limpieza después de la tormenta. Según su relato, el agua ha dejado inutilizada la parte baja de la casa, precisamente donde se encontraban espacios esenciales para la vida cotidiana. Su prioridad ahora es conseguir alojamiento temporal, ropa, comida, artículos de higiene y otros bienes imprescindibles mientras tratan de recuperar un mínimo de normalidad.

Vídeo: las inundaciones en la vivienda de El Palo

«No tenemos ni dónde ir, ni qué ponernos»

La vivienda se encuentra en la avenida Miraflores del Palo. Tiene tres plantas, pero el nivel inferior concentra la cocina, el salón, una habitación y un cuarto de baño. Son estancias que, de acuerdo con el testimonio de Belén, quedaron anegadas cuando la acumulación de agua en el exterior terminó alcanzando el inmueble.

«Hemos perdido el frigorífico, un congelador que teníamos, microondas, horno, hemos perdido comida, lo hemos perdido todo», explica. El inventario continúa con el sofá, el mobiliario y la ropa. No se trata únicamente de objetos de valor económico: son las cosas que permiten cocinar, asearse, vestirse o descansar después de una jornada.

«Estamos intentando achicar agua, pero como por lo que se ve va a seguir lloviendo, pues no tenemos ni dónde ir, ni qué ponernos, ni todavía hemos comido, no tenemos nada», relataba la afectada en su comunicación con este medio. No hay por el momento una valoración económica documentada de todos los desperfectos, pero el escenario que describe es el de una pérdida generalizada de los enseres de la planta baja.

A las 15:57 horas de este domingo, Belén confirmó además a EL CASO MÁLAGA que continuaban «sin luz siquiera», una dificultad añadida para poder limpiar, conservar alimentos o intentar recuperar la vivienda.

El muro cayó pocos minutos después de que consiguieran salir

Uno de los momentos más angustiosos de la noche, según recuerda Belén, fue el derrumbe del muro que separaba la vivienda de otra propiedad. La acumulación de agua alcanzó el patio y la terraza, terminó afectando a una habitación y, después, dañó la puerta de la cocina que comunicaba con el exterior.

«Al tirar el muro, reventó la puerta de la cocina que da al patio, entonces ya entró todo para dentro», cuenta. Describe el frigorífico volcado, numerosos objetos desplazados por la fuerza del agua y el salón inundado hasta una altura que calcula, sin medición exacta, entre aproximadamente un metro y algo más.

La familia había conseguido abandonar la zona de peligro antes de que se produjera el derrumbe. «Salimos, pudimos salir antes de que se cayera el muro; a los cinco o diez minutos se cayó el muro. Si no, nosotras estaríamos ahora mismo ahogadas», afirma. Es su reconstrucción de aquellos minutos, marcada por el temor a lo que podría haber sucedido si hubieran permanecido allí.

Los bomberos les ayudaron a recuperar objetos imprescindibles

Belén relata que los bomberos acudieron al lugar e intervinieron para ayudarles a sacar algunas pertenencias esenciales. Entre ellas estaban las gafas que necesitaban tanto ella como su pareja. «Nos habíamos quedado sin gafas siquiera», explica para ilustrar hasta qué punto tuvieron que salir dejando atrás las cosas más básicas.

Según la afectada, los efectivos les indicaron que no podían encargarse de retirar el muro derrumbado, una tarea cuya resolución y coste preocupan ahora a los residentes. EL CASO MÁLAGA no dispone aún de una valoración técnica sobre la estabilidad del inmueble ni sobre las condiciones para volver a ocupar la zona dañada; por ello, no debe manipularse la estructura ni acceder a estancias que puedan presentar riesgo sin la evaluación de los profesionales competentes.

La familia denuncia problemas recurrentes con las alcantarillas

Además del llamamiento solidario, Belén pide que se examine qué ocurrió con la evacuación del agua en la avenida. Sostiene que desde hace años se forman grandes balsas cuando llueve y que el paso de los vehículos genera oleaje que acaba entrando en las viviendas. Por ese motivo, asegura que incluso instalaron desagües dentro de su propia propiedad para tratar de limitar los efectos de otros episodios de lluvia.

Esta vez, la afectada apunta a una posible obstrucción de los sumideros por arena, piedras y restos relacionados con las obras realizadas en la cercana calle Calvario. «Están todas de escombros, de piedras, de todo, de la obra que no han limpiado», denuncia. Considera que el alcantarillado no pudo absorber la lluvia acumulada y que el agua terminó entrando con fuerza en la casa.

El Ayuntamiento de Málaga anunció en agosto de 2025 la adjudicación de las obras de renovación de la calle Calvario, con actuaciones sobre el pavimento y las redes de servicios. La existencia de esas obras está documentada, pero no se ha acreditado que los materiales procedentes de ellas fueran la causa del atasco ni del derrumbe. La relación señalada por Belén constituye, por ahora, una denuncia de la afectada que requiere comprobación técnica y la correspondiente respuesta municipal.

El Palo, una de las zonas más golpeadas por el temporal

La historia de esta familia se enmarca en una madrugada especialmente complicada para Málaga. Según los datos de la Agencia de Emergencias de Andalucía difundidos este domingo, el servicio 112 gestionó 89 incidencias durante la madrugada en Andalucía, 73 de ellas en la provincia malagueña. Solo en la barriada de El Palo se tramitaron más de medio centenar de avisos desde poco después de medianoche, principalmente por inundaciones y caídas de árboles.

La magnitud del episodio ayuda a entender la presión a la que se vieron sometidas calles, patios, sótanos y bajos. Sin embargo, para las personas que han perdido sus pertenencias, las cifras del temporal se traducen en problemas inmediatos: dónde pasar la noche, con qué ropa cambiarse o cómo preparar la próxima comida.

Llamamiento urgente a la solidaridad: alojamiento, ropa, comida y productos básicos

Belén y su familia necesitan ayuda ahora. Tras la entrada del agua, no cuentan, según su testimonio, con un lugar alternativo al que trasladarse y carecen de buena parte de los recursos materiales más elementales. La falta de suministro eléctrico que comunicaron este domingo agrava la situación.

La colaboración puede resultar especialmente útil en forma de alojamiento provisional seguro, ropa y calzado en buen estado, alimentos, productos de higiene personal, toallas, ropa de cama y artículos imprescindibles para afrontar los próximos días. También será necesario valorar posteriormente la reparación de los desperfectos, la retirada segura de materiales y la reposición de los muebles y electrodomésticos perdidos.

Las personas, entidades o colectivos que quieran ayudar a Belén y Zamara pueden ponerse en contacto con EL CASO MÁLAGA escribiendo a redaccion@elcasomalaga.com o enviándonos un mensaje privado a través de cualquiera de nuestras cuentas en redes sociales. Basta con indicarnos qué ayuda pueden aportar: alojamiento, ropa, alimentos, productos de higiene, enseres u otra colaboración.