Un vuelo que cubría la ruta entre Bucarest y Gran Canaria tuvo que desviarse al aeropuerto de Málaga por el comportamiento conflictivo de un pasajero. La tripulación solicitó ayuda y la Guardia Civil se hizo cargo del viajero al llegar a tierra, según la información de Controladores Aéreos recogida por 101TV este sábado 7 de noviembre.
La incidencia se comunicó cuando la aeronave llevaba algo más de tres horas de recorrido y se encontraba a la altura de Sevilla. El destino previsto era Gran Canaria, pero el aviso dio paso a una maniobra de desvío hacia el aeropuerto Málaga-Costa del Sol.
Prioridad para aterrizar y asistencia policial
De acuerdo con ese relato, los controladores facilitaron una llegada prioritaria para que el avión tomara tierra cuanto antes. Agentes de la Guardia Civil esperaban su llegada y asumieron la intervención con el pasajero.
La noticia se difundió a las 20.02 horas. No aporta la hora exacta del incidente ni identifica la compañía o el número de vuelo. Tampoco detalla las actuaciones posteriores de los agentes, por lo que no se atribuye al viajero un delito concreto.
Qué considera AESA una conducta conflictiva
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea explica, con carácter general, que las conductas indisciplinadas a bordo pueden comprometer la seguridad y alterar el desarrollo del viaje. Entre los ejemplos que recoge figuran ignorar las instrucciones de la tripulación, mantener actitudes violentas, fumar o levantarse en momentos críticos del vuelo.
Es una explicación del marco de seguridad, no una relación de actos atribuidos al pasajero de este avión. La información disponible sobre el desvío no ofrece un relato pormenorizado de su comportamiento dentro de la cabina ni permite reconstruir qué instrucciones recibió.
AESA recuerda que los viajeros deben cumplir las normas y seguir las indicaciones de los profesionales a bordo. Advierte también de las consecuencias que los incidentes pueden tener para la operación, con interrupciones, retrasos y costes para las compañías.