La catástrofe provocada por la riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet continúa agravándose. El balance provisional asciende ya a 469 personas fallecidas, mientras más de 1.400 siguen desaparecidas y los equipos de emergencia mantienen una búsqueda contrarreloj en una zona marcada por la destrucción de carreteras, puentes y poblaciones enteras.
Una segunda inundación amenaza las zonas situadas río abajo
La emergencia no ha terminado. La acumulación de agua y escombros ha formado un lago inestable que podría desbordarse o romperse, por lo que las autoridades vigilan de manera permanente el cauce y han advertido del peligro para varias comunidades situadas río abajo.
Rescates por aire ante las carreteras destruidas
Las tareas de búsqueda se desarrollan con enormes dificultades. Decenas de puentes y unos 40 kilómetros de carreteras han quedado inutilizados, obligando a desplegar helicópteros militares y equipos especializados para evacuar a supervivientes y trasladar ayuda a las áreas aisladas.
Más de 1.000 personas han sido evacuadas, entre ellas centenares de turistas que se encontraban en la región del Himalaya cuando se produjo la avenida de agua, barro y rocas.
Decenas de miles de afectados
Las organizaciones humanitarias calculan que alrededor de 93.000 personas pueden haberse visto afectadas. A la búsqueda de desaparecidos se suma ahora la necesidad urgente de alojamiento, agua potable, alimentos y atención médica para quienes han perdido sus viviendas.
El balance continúa siendo provisional y puede cambiar conforme avancen las labores de rescate y se logre acceder a las zonas que permanecen incomunicadas.
Ubicación: frontera entre Nepal y el Tíbet. Última actualización: 28 de agosto de 2026.