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Cadena perpetua en La Haya para un condenado por participar en la matanza de 3.000 tutsis en Ruanda

Un tribunal neerlandés condena a cadena perpetua a un ciudadano ruandés-neerlandés por su participación en una de las grandes matanzas del genocidio de Ruanda de 1994.

Composición editorial no documental de la sección Internacional de El Caso Málaga
Composición editorial no documental de El Caso Málaga.
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Un tribunal de La Haya ha condenado este viernes a cadena perpetua a un ciudadano de origen ruandés, nacionalizado neerlandés, por su participación en una matanza de alrededor de 3.000 tutsis durante el genocidio de Ruanda de 1994. La sentencia considera probado que el acusado, identificado como Eugene N., participó en ataques contra comunidades tutsis y en la violencia desatada en un estadio de Mbazi, en el sur del país.

Una condena por genocidio y crímenes de guerra

La resolución del tribunal sostiene que el acusado tuvo una intervención directa en los hechos y actuó con intención genocida. Entre las conductas consideradas acreditadas figura su participación en incursiones contra viviendas de población tutsi y su presencia activa en la operación que acabó convirtiendo un estadio de fútbol en uno de los escenarios de la matanza.

El tribunal ha impuesto la pena máxima al entender que la gravedad de los hechos, el número de víctimas y el sufrimiento causado no podían recibir una respuesta penal inferior. La defensa había solicitado la absolución y el acusado negó haber participado en los asesinatos.

Los hechos investigados en Mbazi

Los crímenes se remontan a abril de 1994. Miles de personas tutsis se refugiaron en un pequeño estadio de Mbazi creyendo que allí encontrarían seguridad. La instalación fue rodeada por fuerzas y milicianos, y posteriormente se produjo un ataque masivo contra quienes permanecían dentro.

La justicia neerlandesa ha considerado probado que Eugene N., que ocupaba una posición de responsabilidad local, contribuyó a impedir que los refugiados escaparan y participó personalmente en la violencia. El proceso ha incluido testimonios recogidos durante años tanto en Europa como en Ruanda.

Una investigación abierta décadas después

El condenado abandonó Ruanda y llegó a los Países Bajos en 1998. Con el tiempo obtuvo la nacionalidad neerlandesa. Las autoridades ruandesas reclamaron su entrega años después, pero la situación jurídica llevó a que la investigación penal terminara siendo asumida por la justicia neerlandesa.

Los fiscales abrieron formalmente su investigación en 2020 y el acusado fue arrestado en 2024. Durante la instrucción se recogieron decenas de declaraciones de testigos y se reconstruyeron los hechos ocurridos en Mbazi.

El contexto del genocidio de Ruanda

El genocidio de 1994 dejó más de 800.000 muertos, principalmente tutsis y también hutus moderados. Durante aproximadamente cien días se produjeron asesinatos masivos en todo el país, impulsados por estructuras extremistas y ejecutados por milicias, fuerzas armadas y colaboradores civiles.

La sentencia dictada en La Haya se enmarca en los procesos que todavía, más de tres décadas después, continúan tratando de llevar ante la justicia a personas acusadas de participar en aquellos crímenes. Los abogados del condenado han avanzado que estudian recurrir el fallo.

Ubicación: La Haya, Países Bajos / Mbazi, Ruanda.