Motril (Granada), 18 de agosto de 2000. María Teresa Fernández tenía 18 años y una noche de verano por delante. Motril estaba en fiestas, había quedado con su novio y tenía previsto encontrarse después con amigos. Su padre la acompañó en coche hasta una parada de autobús. Fue una de las últimas personas de su familia que la vio.
Un mensaje antes de desaparecer
Mientras esperaba, María Teresa envió un mensaje a su novio avisándole de que quizá llegaría tarde, pero que iba de camino y que la esperara. Nunca se reunió con él.
Las investigaciones posteriores determinaron que la joven ni siquiera llegó a subir al autobús que debía llevarla hasta el recinto ferial. Desde aquella parada, su rastro desaparece.
Una búsqueda sin resultados
La familia denunció la desaparición y comenzó una búsqueda que durante años ha combinado actuaciones policiales, campañas públicas y numerosos llamamientos en medios de comunicación.
No se encontraron movimientos que permitieran sostener una marcha voluntaria ni una comunicación posterior confirmada de María Teresa.
La aparición de Tony King en el expediente
El caso adquirió una nueva dimensión en 2003, después de la detención de Tony Alexander King por los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof. La Policía examinó la posibilidad de que pudiera existir alguna conexión con la desaparición de Motril.
Años después, King llegó a señalar a Robert Graham durante una declaración judicial. Aquellas afirmaciones abrieron líneas de investigación, pero no permitieron encontrar a María Teresa ni establecer judicialmente qué le ocurrió.
Una familia que buscó respuestas incluso en prisión
Los padres de María Teresa llegaron a entrevistarse con Tony King en la cárcel tratando de obtener cualquier dato que pudiera ayudarles. El gesto refleja hasta qué punto la ausencia de una explicación obliga a las familias de desaparecidos a explorar todas las posibilidades.
Las sucesivas investigaciones no han conseguido ofrecer una respuesta concluyente.
Más de un cuarto de siglo después
En enero de 2026 RTVE volvió a dedicar atención al caso, recordando que habían pasado más de 25 años desde aquella noche. El expediente continúa formando parte de las desapariciones históricas sin resolver en España.
Los hechos acreditados siguen siendo muy pocos: María Teresa tenía 18 años, fue vista por última vez la noche del 18 de agosto de 2000 en Motril y nunca llegó al lugar donde la esperaban. Todo lo demás debe permanecer separado entre líneas de investigación, testimonios e hipótesis.
Veintiséis años después, su familia sigue sin saber qué ocurrió.