Paradas (Sevilla), 22 de julio de 1975. Un humo sospechoso elevándose sobre el cortijo Los Galindos fue el primer aviso de que algo grave había ocurrido. Lo que los primeros testigos encontraron terminó convirtiéndose en uno de los grandes enigmas criminales de España: cinco personas muertas y ninguna condena.
Una escena imposible de reconstruir
Los Galindos era una gran finca agrícola vinculada a los marqueses de Grañina. Aquel día fueron apareciendo, en distintos puntos del cortijo, los cuerpos de cinco trabajadores: el capataz, su esposa, dos tractoristas y la mujer de uno de ellos.
La escena se llenó rápidamente de curiosos y no quedó protegida con los estándares que hoy se consideran básicos. Esa contaminación inicial condicionó para siempre la investigación.
El capataz, primero sospechoso y después quinta víctima
Durante las primeras horas se llegó a considerar que el capataz podía haber cometido varios crímenes y haber escapado. Tres días después su cuerpo apareció calcinado detrás de una zona de maquinaria. La principal hipótesis inicial se derrumbaba.
A partir de entonces comenzaron décadas de teorías: conflictos laborales, dinero, venganzas, relaciones personales o negocios ocultos. Ninguna consiguió convertirse en una explicación judicialmente probada.
Una investigación marcada por errores
La ausencia de control sobre la finca, la contaminación de evidencias y las dificultades forenses de la época lastraron el expediente. Se practicaron exhumaciones y nuevas pruebas años después, pero el tiempo había destruido muchas posibilidades.
El sumario acumuló alrededor de 1.500 páginas y el caso llegó a reabrirse seis años después de los hechos.
Archivado y finalmente prescrito
La causa fue archivada en 1988. En 1995, veinte años después de la matanza, los delitos prescribieron de acuerdo con la legislación aplicable entonces. A partir de ese momento ya no era posible llevar a juicio penal a un eventual responsable por aquellos hechos.
Nuevas teorías, pero no una verdad judicial
Con el paso de las décadas han aparecido libros, investigaciones periodísticas y testimonios familiares que proponen explicaciones sobre lo ocurrido. Algunas teorías señalan intereses económicos alrededor del cortijo. Otras sostienen que existió una cadena de asesinatos para silenciar testigos.
Ninguna de esas reconstrucciones puede presentarse como verdad probada. La historia judicial de Los Galindos termina sin culpable.
Cincuenta años de misterio
En 2025 se cumplió medio siglo de los crímenes. RTVE volvió a revisar el expediente y la conclusión seguía siendo la misma: cinco víctimas, innumerables hipótesis y ninguna persona condenada.
Los Galindos permanece como una advertencia histórica sobre la importancia de preservar una escena del crimen. Los errores de las primeras horas pueden perseguir a una investigación durante décadas.