La desaparición de Marta Calvo en noviembre de 2019 abrió una investigación que terminó descubriendo una cadena de muertes y agresiones relacionadas con Jorge Ignacio Palma.
Marta había quedado con él en una vivienda de Manuel, Valencia. Después de aquel encuentro dejó de dar señales de vida. Su madre llegó a desplazarse hasta la casa y denunció la desaparición cuando no consiguió localizarla.
Palma se entregó semanas después y aseguró que Marta había muerto accidentalmente durante una relación sexual y que posteriormente había desmembrado el cuerpo y distribuido los restos en diferentes contenedores. Pese a las búsquedas realizadas, el cuerpo de Marta nunca apareció.
La investigación relacionó además al acusado con las muertes de otras dos mujeres, Lady Marcela Vargas y Arliene Ramos, así como con múltiples episodios de violencia sexual contra otras víctimas.
En 2022, un jurado lo declaró culpable y la Audiencia Provincial de Valencia le impuso penas que sumaban 159 años y 11 meses de prisión por asesinatos, abusos y otros delitos. La resolución fue revisada posteriormente por instancias superiores.
El caso dejó una de las imágenes más dolorosas de la crónica negra reciente: una familia sin poder recuperar el cuerpo de Marta y una investigación que reveló un patrón de violencia contra varias mujeres.