En agosto de 2016, una vivienda de Pioz, Guadalajara, se convirtió en escenario de uno de los crímenes familiares más brutales de la historia reciente de España.
Patrick Nogueira mató a sus tíos, Marcos Campos Nogueira y Janaina Santos Amaral, y a los dos hijos pequeños del matrimonio. Los cuerpos fueron encontrados semanas después en la casa familiar.
La investigación reveló que Nogueira había llegado desde Brasil y mantenía una relación conflictiva con sus familiares. Tras los asesinatos abandonó España y regresó a Brasil, aunque terminó entregándose y fue extraditado.
Durante el juicio reconoció los hechos. El jurado lo declaró culpable de los cuatro asesinatos y destacó especialmente el ensañamiento ejercido contra los menores y la vulnerabilidad de las víctimas.
La Audiencia Provincial de Guadalajara lo condenó inicialmente a tres penas de prisión permanente revisable y otros 25 años de cárcel. Tras diferentes recursos, el Tribunal Supremo terminó confirmando un esquema de condena que incluía tres prisiones permanentes revisables y una pena adicional por el cuarto asesinato.
El caso de Pioz fue además uno de los primeros grandes procesos en España en los que se aplicó la prisión permanente revisable por múltiples asesinatos.
La combinación de violencia extrema, parentesco entre autor y víctimas y la edad de los dos niños convirtió el crimen en uno de los episodios más impactantes de la crónica negra española del siglo XXI.