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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Crónica Negra

La matanza del Club Mediterráneo: cuatro muertos y una niña herida en Málaga en 1991

El 9 de agosto de 1991 Juan París Molina mató a su hija de cinco años y a dos de sus cuñados, hirió a otra niña y se suicidó en el Club Mediterráneo de Málaga.

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El 9 de agosto de 1991, una tarde de verano en el Club Mediterráneo de Málaga terminó convertida en una escena de horror. Juan París Molina, empresario de 45 años, entró armado en las instalaciones situadas junto al puerto, localizó a varios miembros de su familia y abrió fuego.

Murieron dos de sus cuñados y su hija Dolores, de cinco años. Otra niña de 12 años resultó gravemente herida. Después, el propio autor se quitó la vida.

Una tarde con un centenar de personas en el club

El ataque ocurrió alrededor de las 16.15 horas. Era agosto y en el Club Mediterráneo había alrededor de un centenar de personas. La zona conocida como La Pérgola concentraba a buena parte de los familiares contra los que se dirigió el agresor.

Juan París llegó con dos armas. La reconstrucción de la época indica que se dirigió directamente hacia el grupo familiar.

Juan Díaz Recio, de 50 años, recibió varios disparos y murió en el lugar. Su hermano gemelo Bernardo también fue alcanzado y falleció mientras era trasladado al hospital.

La muerte de su propia hija

En medio del ataque, París disparó también contra su hija Dolores, de apenas cinco años. La menor fue trasladada a un centro sanitario, pero ingresó sin vida.

Otra niña, Olaya Moya, de 12 años, resultó herida de bala y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Su estado fue considerado grave en las primeras horas.

La presencia de menores y el hecho de que todo sucediera delante de numerosas personas multiplicaron el impacto social del caso.

Un conflicto familiar previo

Las crónicas de 1991 situaron el ataque en un contexto de fuertes enfrentamientos familiares relacionados con la separación del matrimonio, cuestiones económicas y la custodia y tratamiento de uno de los hijos mayores de la pareja.

Ese hijo había sufrido un grave accidente en una piscina y había quedado tetrapléjico. Los progenitores mantenían discrepancias sobre su atención y residencia. La disputa llegó a los tribunales.

La documentación disponible permite acreditar la existencia de esos conflictos previos, pero no convierte por sí sola ninguna de aquellas circunstancias en una explicación suficiente para la violencia desencadenada el 9 de agosto.

El suicidio del autor

Después de disparar contra sus familiares, Juan París Molina se suicidó con una de las armas que llevaba.

Su muerte impidió cualquier procedimiento penal posterior contra él. No hubo un juicio en el que pudiera establecerse una responsabilidad criminal mediante sentencia, aunque la autoría material fue reconstruida por los investigadores y presenciada por numerosas personas.

Un lugar asociado al deporte y al ocio

El Club Mediterráneo era, y continúa siendo, una institución histórica de Málaga vinculada al deporte náutico. La violencia irrumpió en un entorno completamente ajeno a la delincuencia callejera, circunstancia que hizo que el suceso resultara todavía más desconcertante.

Las víctimas y el autor eran conocidos en la entidad. Los responsables del club reconocieron entonces que los problemas familiares eran conocidos por parte del entorno social de ambas familias, aunque nadie podía prever un desenlace semejante.

Málaga, verano de 1991

La ciudad estaba inmersa en pleno verano turístico cuando se produjo la matanza. La noticia compartió aquellos días las portadas con grandes incendios forestales que afectaban a la provincia. La cronología histórica de Málaga conserva el 9 de agosto como una de las fechas más negras de aquel año.

Más de tres décadas después, el caso sigue siendo uno de los episodios de violencia familiar más graves ocurridos en un espacio público de la capital.

La dimensión humana del caso

Detrás de la reconstrucción policial quedaron tres víctimas mortales, entre ellas una niña de cinco años, otra menor gravemente herida y una familia marcada de forma irreversible.

El crimen del Club Mediterráneo recuerda además que los grandes episodios de la crónica negra no siempre nacen de redes criminales o ajustes de cuentas. En este caso, una ruptura familiar acumuló conflictos durante meses hasta desembocar en una violencia extrema.

Fuentes consultadas

  • Hemeroteca de El País, 10 de agosto de 1991.
  • Cronología histórica de Diario Sur correspondiente a 1991.
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