A las 9.10 de la mañana del 17 de mayo de 1989 comenzó en el centro de Málaga una secuencia que parecía escrita para una película policial. En apenas unos minutos fueron asaltadas dos entidades bancarias cercanas entre sí. Después llegaron los disparos, un agente gravemente herido, cinco personas convertidas en rehenes, cambios de vehículo y una persecución que terminó con tres italianos detenidos.
La Policía sospechó desde el primer momento que aquellos hombres podían formar parte de la conocida como banda del Fiat Uno, a la que se atribuían varios atracos cometidos durante los meses anteriores.
Dos atracos con apenas cinco minutos de diferencia
El primer golpe se produjo en una sucursal de la Caja de Ahorros de Ronda situada en calle Carretería. Apenas cinco minutos más tarde, otra sucursal bancaria de la calle Duque de Rivas fue asaltada.
La rapidez de la operación revelaba planificación. Los atracadores se movían por una zona céntrica y densamente transitada, confiando en abandonar el lugar antes de que las patrullas pudieran cerrar las salidas.
Pero la respuesta policial llegó mientras dos de los sospechosos salían del segundo banco.
El encuentro con una patrulla
Una dotación policial alertada del atraco se cruzó con los asaltantes. Se produjo entonces un intercambio de disparos en el que un agente resultó gravemente herido.
A partir de ese momento, el robo se convirtió en una huida desesperada. Los sospechosos utilizaron vehículos para escapar y llegaron a retener a varias personas. La hemeroteca contabiliza cinco rehenes a lo largo de la secuencia.
El centro de Málaga se convirtió durante aquella mañana en escenario de controles policiales y persecuciones.
La sombra de una banda especializada
Cuando los tres italianos fueron detenidos, los investigadores los relacionaron con una cadena de atracos cometidos en los dos meses anteriores. Las informaciones de la época atribuían a la denominada banda del Fiat Uno alrededor de media docena de golpes y un botín conjunto calculado entonces en unos 50 millones de pesetas.
El nombre procedía del vehículo que supuestamente empleaban habitualmente en sus desplazamientos. El Fiat Uno, uno de los automóviles más comunes de finales de los ochenta, terminó asociado en Málaga a una sucesión de atracos rápidos y violentos.
Una forma de delinquir que marcó los años ochenta
Los atracos bancarios fueron uno de los grandes problemas de seguridad de aquella década. Muchas sucursales tenían medidas de protección muy inferiores a las actuales y las bandas podían actuar con armas de fuego y vehículos robados antes de que existieran las redes de cámaras, lectores de matrículas y sistemas de geolocalización que hoy facilitan las investigaciones.
La operación del 17 de mayo muestra también cómo el centro histórico era entonces un espacio donde convivían sucursales financieras, tráfico rodado intenso y calles que ofrecían múltiples vías de escape.
Detenidos después de una mañana de violencia
La persecución terminó con tres hombres detenidos. La Policía comenzó a contrastar inmediatamente sus identidades, antecedentes y movimientos con los atracos anteriores que permanecían bajo investigación.
La importancia del caso no estaba únicamente en los dos robos de aquella mañana, sino en la posibilidad de haber desarticulado una estructura responsable de numerosos asaltos previos.
El policía herido
Uno de los aspectos más graves fue la utilización de armas contra los agentes. El policía alcanzado durante la salida del segundo banco quedó gravemente herido. La violencia empleada dejó claro que los atracadores estaban dispuestos a disparar para evitar su captura.
La presencia de rehenes añadió un segundo nivel de riesgo: cualquier intervención policial debía evitar que personas ajenas a los hechos quedaran atrapadas en el fuego cruzado.
Un episodio casi olvidado del centro de Málaga
Hoy Carretería y Duque de Rivas tienen una fisonomía muy diferente, pero durante aquella mañana de 1989 fueron escenario de uno de los episodios policiales más espectaculares de la década.
La llamada banda del Fiat Uno representa una época en la que los grandes atracos todavía dependían fundamentalmente de vehículos rápidos, armas y conocimiento de las calles. La persecución que terminó en Málaga puso fin, al menos temporalmente, a una sucesión de golpes que había mantenido en alerta a los investigadores.
Fuentes consultadas
- Hemeroteca de El País, 18 de mayo de 1989.
- Crónicas históricas sobre atracos bancarios en Málaga durante los años ochenta.
Mantente informado con El Caso Málaga
Elige cómo quieres recibir titulares y enlaces directos a las noticias.
Alertas en este dispositivo
El permiso oficial del navegador solo se solicitará cuando pulses el botón.
Consentimiento independiente de las cookies. Baja y preferencias disponibles en cada correo. Privacidad.