La Guardia Civil investiga a dos personas por un presunto delito de maltrato animal tras el hallazgo de cinco équidos muertos y al menos 48 animales vivos en malas condiciones en una finca de Álora (Málaga). La actuación ha sido desarrollada por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Coín, que acudieron a la propiedad después de recibir un aviso sobre la posible existencia de varios caballos muertos en los terrenos.
Durante la inspección se localizaron cinco cadáveres en diferentes estados de descomposición y diversas zonas de terreno removido. Los agentes comprobaron, además, que en el recinto permanecían decenas de caballos, yeguas y potros con importantes carencias en su alimentación y suministro de agua.
La inspección de los agentes del Seprona
La investigación comenzó a raíz de un aviso que alertaba de la situación de los animales. Tras acceder a la finca, los guardias civiles inspeccionaron los terrenos y constataron la presencia de ejemplares fallecidos, así como un número elevado de équidos vivos que necesitaban atención.
Según el balance de la Guardia Civil, había al menos 48 animales con vida, pertenecientes a distintas edades y tipos de équidos. La revisión de su estado resultó compleja debido al comportamiento asilvestrado de parte de los ejemplares, circunstancia que dificultaba acercarse, manejarlos e identificarlos.
Los responsables de la propiedad no pudieron precisar a los agentes cuántos animales se encontraban en la finca y tampoco aportaron una explicación sobre las causas del fallecimiento de los que aparecieron muertos. Por ello, las diligencias se centran en determinar las condiciones de mantenimiento de los animales y las posibles responsabilidades de sus cuidadores.
Medidas urgentes para facilitar agua y alimento
Una de las primeras actuaciones tras la inspección fue gestionar el suministro de agua y comida a los animales que seguían vivos para evitar que su situación empeorase. Estas medidas se adoptaron con carácter urgente ante las carencias observadas.
Los agentes documentaron tanto los cadáveres localizados como las condiciones de los animales vivos y del entorno en el que permanecían. No se ha hecho pública una causa veterinaria definitiva de las muertes, de manera que el hallazgo de los cinco animales fallecidos forma parte de los hechos investigados y no de una conclusión anticipada sobre qué provocó cada defunción.
El procedimiento ha quedado encaminado a comprobar el grado de abandono o falta de atención que pudiera existir en la explotación y si esa situación reúne los requisitos de un delito de maltrato animal.
Dos personas investigadas y diligencias a la Fiscalía
La Guardia Civil atribuye a dos responsables de la finca la condición de investigados por un presunto delito de maltrato animal. Esto significa que se han practicado diligencias por los hechos, pero no equivale a una condena judicial ni permite adelantar el resultado de la causa.
Las actuaciones instruidas por el Seprona se han remitido a la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga, que deberá valorar los elementos recabados y el eventual recorrido penal del caso. La documentación sobre las condiciones de mantenimiento, el estado de los ejemplares y el origen de los fallecimientos resultará relevante para ese examen.
La protección de los animales de una explotación ganadera
Los responsables de explotaciones con équidos deben garantizar unas condiciones compatibles con sus necesidades básicas, incluida la disponibilidad de agua, alimentación suficiente y cuidados. La ausencia de estos elementos puede poner en peligro la salud y la supervivencia de los animales.
La investigación abierta en Álora pone el foco en una finca en la que se han encontrado simultáneamente cinco animales muertos y casi medio centenar con vida. Por el momento, el balance oficial conocido se concreta en cinco cadáveres, al menos 48 équidos vivos, dos personas investigadas y diligencias trasladadas a la Fiscalía de Medio Ambiente.