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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Málaga

Investigan si manipularon las astas del toro que mató a Ricardo Ortiz en La Malagueta

El juez investiga si hubo una manipulación irregular de las astas del toro que causó la muerte del extorero Ricardo Ortiz. Cuatro testigos declararán en noviembre.

Portada de El Caso Málaga sobre las astas del toro que mató a Ricardo Ortiz, con fotografía real de su homenaje en La Malagueta
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La investigación judicial por la muerte del extorero malagueño Ricardo Ortiz en los corrales de la plaza de toros de La Malagueta ha incorporado una cuestión decisiva: determinar si se estaban realizando trabajos de manipulación de las astas del toro que acabó con su vida. La hipótesis del denominado «afeitado», una práctica prohibida en los toros de lidia, forma parte de las diligencias, aunque por el momento no está acreditado que se produjera ni que esa fuera la tarea que se efectuaba cuando ocurrió el accidente.

Según la información publicada el 1 de noviembre por El Diario de Málaga, el administrador de la empresa que gestionaba el coso declaró como investigado a comienzos de octubre, y el juzgado ha citado a cuatro testigos presenciales para mediados de noviembre. La causa indaga, inicialmente, una posible infracción penal relacionada con la seguridad en el trabajo. La condición de investigado no supone una declaración de culpabilidad.

La muerte de Ricardo Ortiz durante los preparativos de la Corrida Picassiana

El suceso ocurrió el viernes 3 de abril de 2026, en plena Semana Santa, cuando Ricardo Ortiz trabajaba en las labores de manejo de reses en los corrales de La Malagueta. Uno de los toros preparados para la Corrida Picassiana del día siguiente lo embistió y le causó heridas mortales. La Policía Nacional abrió una investigación sobre las circunstancias de lo sucedido, inicialmente tratadas como un accidente laboral.

Ortiz, antiguo matador de toros nacido en Málaga en 1974, había continuado vinculado a la plaza tras dejar la actividad en los ruedos. Desempeñaba funciones en los corrales para la empresa Lances de Futuro, que lamentó entonces su fallecimiento y trasladó sus condolencias a familiares, compañeros y amigos.

La muerte causó una profunda conmoción en la afición malagueña. En agosto, La Malagueta instaló un azulejo con su imagen para recordar al torero en el recinto al que había dedicado buena parte de su vida.

El juez quiere aclarar qué se hacía en los corrales

Una de las preguntas centrales es qué trabajos se estaban desarrollando exactamente con el animal y qué medidas de protección existían cuando quedó libre del dispositivo de contención. El procedimiento busca reconstruir la secuencia, identificar quiénes participaban en la operación y establecer si se cumplieron las obligaciones de prevención de riesgos laborales.

La novedad divulgada ahora es que las diligencias también contemplan una posible manipulación de las defensas del toro. En términos taurinos, el «afeitado» consiste en reducir o modificar las astas y está prohibido. No debe confundirse con el «retoque» destinado a corregir determinados daños o astillamientos, sometido a requisitos y controles específicos. La investigación debe determinar, antes de extraer conclusiones, si hubo alguna intervención, cuál fue su naturaleza y quién pudo haberla autorizado.

Ninguna de esas posibilidades debe darse por confirmada. Que se investigue la manipulación de las astas no significa que se haya probado su existencia ni que esté establecida una relación causal entre esa posible actuación y la muerte de Ortiz.

Cuatro testigos están citados para noviembre

El siguiente paso previsto es la declaración de cuatro personas que presenciaron los hechos, citadas para mediados de noviembre, de acuerdo con la información conocida. Sus testimonios podrían contribuir a precisar las maniobras realizadas, la posición de los trabajadores y las condiciones en las que el toro salió del brete.

Ya en mayo, fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía habían confirmado la citación como investigado del responsable de la empresa gestora de La Malagueta por un presunto delito contra la seguridad en el trabajo. En aquel momento, el órgano instructor estaba pendiente de diversos informes, incluido el definitivo de autopsia. La información más reciente sitúa la declaración del administrador a comienzos de octubre.

Una posible vía administrativa, además de la investigación penal

El examen de las circunstancias del accidente tiene una vertiente judicial vinculada a la seguridad laboral y otra posible vertiente administrativa relacionada con la normativa taurina. El Diario de Málaga señala, citando a la Junta de Andalucía, que el Servicio de Juegos y Espectáculos Públicos levantó actas para la apertura de un expediente que podría desembocar en sanciones si se acreditaran irregularidades.

No se ha comunicado una resolución sancionadora firme ni una conclusión judicial que confirme las sospechas. Tampoco se ha anunciado, con la información disponible, una fecha de finalización del procedimiento. Las diligencias deberán esclarecer las circunstancias reales del fallecimiento y depurar, si procede, las responsabilidades que correspondan.

El recuerdo de un torero ligado a Málaga

Ricardo Ortiz creció en una familia de tradición taurina y comenzó su trayectoria en la Escuela Taurina de Málaga. Tomó la alternativa en Quito en noviembre de 1994 y llegó a cosechar triunfos en La Malagueta. Tras su retirada continuó trabajando en el ámbito taurino, especialmente en el manejo del ganado.

La plaza en la que murió le dedicó en agosto un homenaje privado, con familiares y amigos, y descubrió un azulejo con su retrato. Hoy ese reconocimiento convive con las preguntas que todavía tiene que responder la investigación sobre el accidente mortal ocurrido en sus corrales.