El 29 de junio de 1984, calle Larios fue escenario de un atraco armado que terminó con dos personas heridas y uno de los asaltantes detenido. Entre los heridos se encontraba Diego Daza Ramírez, general retirado de la Guardia Civil, de 65 años, que trató de intervenir cuando comenzó el robo.
El suceso ocurrió en una sucursal del Banco Central situada en el corazón comercial de Málaga.
Un atraco en plena calle Larios
A mediados de los años ochenta, calle Larios no era todavía la gran vía peatonal que hoy conocen malagueños y visitantes. Circulaban vehículos y el entorno concentraba bancos, comercios y despachos.
En ese escenario irrumpieron varios atracadores armados.
La información publicada al día siguiente señalaba que los asaltantes portaban, entre otras armas, una escopeta de cañones recortados.
La intervención de Diego Daza
Diego Daza Ramírez, general retirado de la Guardia Civil, se encontraba en el lugar y trató de impedir el atraco.
Según la reconstrucción de la época, sacó una pistola para enfrentarse a los delincuentes. Uno de ellos disparó con la escopeta y lo alcanzó en el pecho.
Daza resultó gravemente herido.
Un policía municipal también herido
La violencia salió del interior de la sucursal hacia la calle. Un agente de la Policía Municipal que prestaba servicio de vigilancia en la zona resultó herido leve por otro disparo.
El atraco se convirtió así en un episodio de fuego abierto en uno de los puntos más transitados de Málaga.
Uno de los asaltantes, capturado
Al menos uno de los implicados fue detenido. Las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo para identificar y localizar al resto de participantes y reconstruir el recorrido de huida.
La prensa nacional recogió el episodio debido tanto a la gravedad del ataque como a la condición de general retirado de una de las víctimas.
La época de los grandes atracos bancarios
Los años ochenta fueron especialmente intensos en materia de atracos a entidades financieras. Las sucursales manejaban grandes cantidades de efectivo y las medidas de seguridad eran mucho menos sofisticadas que las actuales.
Las bandas podían entrar armadas, recoger dinero y tratar de escapar en pocos minutos. La respuesta policial dependía de llamadas telefónicas, patrullas cercanas y controles físicos en calles y carreteras.
Casos como el del Banco Central de Larios o, años después, los atracos atribuidos a la banda del Fiat Uno muestran hasta qué punto este tipo de delincuencia formó parte de la crónica negra malagueña.
Calle Larios antes de la peatonalización
La imagen actual de Larios —peatonal, comercial y llena de terrazas y visitantes— hace difícil imaginar escenas de vehículos policiales y disparos frente a una sucursal bancaria.
Sin embargo, el atraco de 1984 ocurrió en una calle con una configuración urbana muy distinta y en una ciudad que aún no había experimentado la transformación turística y comercial de las décadas posteriores.
Un episodio conservado en la prensa histórica
La información sobre el asalto aparece recogida en periódicos nacionales del 30 de junio de 1984. Esa documentación permite fijar el lugar, la fecha, la identidad de la víctima principal y la existencia de un detenido.
No hemos localizado todavía suficiente documentación judicial posterior para reconstruir el proceso completo contra todos los participantes, por lo que evitamos atribuir condenas o responsabilidades que no puedan ser verificadas.
Fuentes consultadas
- Hemeroteca digital del Ministerio de Cultura: prensa del 30 de junio de 1984.
- Documentación histórica sobre atracos bancarios en Málaga durante los años ochenta.
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