PHNOM PENH (CAMBOYA). Las autoridades camboyanas aseguran haber desmantelado la práctica totalidad de los grandes centros utilizados para cometer estafas online y delitos asociados al tráfico de personas, después de una campaña de operaciones policiales desarrollada durante más de un año.
Según los datos presentados por el Gobierno, desde julio de 2025 se han investigado 793 emplazamientos sospechosos y se han realizado redadas en 624 instalaciones. Las autoridades cifran en alrededor de 30.000 los sospechosos detenidos, pertenecientes a decenas de nacionalidades.
Decenas de miles de extranjeros localizados
El dispositivo también habría permitido localizar y sacar de estos complejos a más de 58.000 ciudadanos extranjeros. Numerosas investigaciones internacionales han documentado durante los últimos años el uso de trabajadores captados mediante engaño o coerción para participar en fraudes digitales dirigidos a víctimas de distintos países.
El Ejecutivo camboyano sostiene que la presión policial, las nuevas herramientas legales y la cooperación con otros estados han reducido de forma drástica la actividad de estas redes. Entre los detenidos y extraditados figuran personas señaladas por las autoridades como responsables de estructuras de gran capacidad económica.
Una industria criminal de alcance internacional
Los centros de estafas digitales del sudeste asiático se han convertido en uno de los principales focos de delincuencia transnacional de los últimos años. Las redes suelen combinar fraude financiero, blanqueo de capitales, falsificación de identidades, criptomonedas y explotación laboral.
La magnitud económica del fenómeno es enorme. Organismos internacionales han estimado en decenas de miles de millones de euros las pérdidas anuales provocadas por estas operaciones a víctimas de todo el mundo.
Expertos piden mantener la vigilancia
Pese al anuncio oficial, organizaciones especializadas en trata de personas y expertos regionales advierten de que resulta difícil verificar que todos los centros hayan desaparecido. Algunas estructuras pueden desplazarse, cambiar de ubicación o fragmentarse en instalaciones más pequeñas para eludir la presión policial.
Por ese motivo, el alcance real de la operación seguirá siendo objeto de seguimiento internacional. Las autoridades camboyanas mantienen que la ofensiva continuará y que la nueva legislación permite imponer penas especialmente severas a los responsables de redes que combinen fraude, trata y explotación.