La explosión de un coche bomba frente a una instalación policial de Ojocaliente, en el estado mexicano de Zacatecas, ha dejado al menos 11 personas heridas, entre ellas dos agentes, y daños en unas 40 construcciones. El ataque vuelve a poner el foco sobre el uso creciente de explosivos por parte de grupos criminales en distintas regiones de México.
El vehículo fue abandonado en las inmediaciones de la comandancia antes de explotar. Las primeras líneas de investigación apuntan a una posible represalia relacionada con la detención de un integrante de un grupo delictivo, aunque las autoridades todavía deben determinar la autoría y el alcance exacto de la acción.
Once heridos y decenas de inmuebles afectados
La detonación provocó una onda expansiva que causó daños en viviendas, comercios y otras construcciones próximas. Los servicios de emergencia atendieron a los heridos y acordonaron la zona para descartar la presencia de otros artefactos.
Especialistas en explosivos y peritos trabajan sobre los restos del vehículo para identificar el tipo de carga empleada, el sistema de activación y posibles elementos que puedan relacionar el ataque con otros incidentes registrados en la región.
Crece el uso de explosivos por el crimen organizado
El caso se produce en un contexto de aumento de ataques con artefactos explosivos, minas improvisadas y drones. Según datos citados por responsables de seguridad de Zacatecas, la región pasó de registrar un incidente de este tipo en 2024 a seis en 2025 y diez en lo que va de 2026.
Las autoridades mexicanas han advertido de que determinadas organizaciones criminales incorporan cada vez con mayor frecuencia técnicas que antes eran menos habituales en la violencia vinculada al narcotráfico. Incidentes similares han sido documentados también en estados como Michoacán.
Investigación sobre la autoría
La Fiscalía y las fuerzas de seguridad analizan cámaras, comunicaciones y posibles movimientos del vehículo antes de ser abandonado. La prioridad es identificar a los responsables y comprobar si existe conexión con detenciones o enfrentamientos recientes.
Por el momento, el episodio se investiga como una acción vinculada al crimen organizado. Las autoridades no han planteado una calificación distinta y continúan desplegadas en la zona ante el riesgo de nuevos ataques.
Fuente consultada: Reuters y autoridades de seguridad de Zacatecas.
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