La Policía Nacional detuvo el pasado jueves, 22 de octubre, a un hombre en el barrio malagueño de La Goleta después de que accediera a la vivienda de su padre pese a tener una orden de alejamiento y tratara de escapar por los balcones al llegar los agentes. La intervención, desarrollada en la calle Mariscal, necesitó la colaboración de los Bomberos de Málaga, que utilizaron una autoescala para llegar hasta él.
Los hechos se han conocido este martes, 27 de octubre. Según la información publicada por El Español de Málaga, el hombre acudió a casa de su padre, quien alertó discretamente a la Policía al comprobar que se había presentado allí pese a la prohibición judicial.
Intentó escapar cuando llegaron los agentes
Al advertir la llegada de la Policía Nacional, el hombre salió hacia un balcón y comenzó a desplazarse por las terrazas de viviendas próximas. Vecinos de la calle Mariscal observaron la escena y algunos alertaron al 112 al pensar que podía tratarse de una persona que corría peligro de caer desde una altura.
Durante el recorrido por las terrazas, llevaba una botella con la que, según los testimonios vecinales recogidos por el citado medio, rompió cristales y provocó daños en propiedades próximas.
Los bomberos tuvieron que intervenir con una autoescala
La posición en la que se encontraba complicó la actuación policial. Los agentes solicitaron ayuda a los Bomberos de Málaga, que desplazaron una autoescala hasta el edificio. La colaboración entre ambos servicios permitió alcanzar al hombre y detenerlo.
La detención se produjo por el presunto quebrantamiento de la orden de alejamiento respecto a su padre. No se ha difundido información sobre una eventual resolución judicial posterior al arresto.
Una intervención que movilizó a Policía y Bomberos
La actuación llamó la atención de los residentes de La Goleta, tanto por el desplazamiento del hombre entre los balcones como por el despliegue necesario para practicar la detención. La calle Mariscal se encuentra en un barrio residencial próximo al centro de Málaga.
El quebrantamiento de una orden de alejamiento es una conducta que puede tener consecuencias penales. En este caso, serán las actuaciones judiciales las que determinen las responsabilidades que correspondan. El arrestado conserva la presunción de inocencia.