La tarde del 25 de mayo de 2001, la barriada de García Grana quedó conmocionada por un doble crimen cometido dentro de una vivienda de calle La Albahaca. Juan S.M., de 78 años, y Rafael S.B., de 43, murieron por heridas de arma blanca. Luisa B.G., de 76 años, resultó gravemente herida.
El presunto autor, Jesús S.S., de 38 años, era yerno y cuñado de las víctimas. Fue detenido poco después cuando se dirigía hacia su domicilio.
Una jornada de señales de alarma
Las informaciones policiales publicadas al día siguiente indicaban que el hombre se había mostrado muy alterado durante toda la jornada.
Por la mañana visitó a uno de sus hermanos, al que habría dicho que había ingerido medicamentos con intención de hacerse daño y al que pidió una escopeta. El familiar avisó a un médico, pero Jesús abandonó el lugar antes de ser examinado.
Las fuentes de la época también señalaban que recibía tratamiento psiquiátrico desde hacía aproximadamente dos años. Ese dato forma parte de la investigación histórica, pero no permite por sí solo establecer una relación causal automática entre enfermedad mental y violencia.
La vivienda de calle La Albahaca
Alrededor de las 15.30 horas, el hombre acudió al domicilio de sus suegros.
Allí atacó con un arma blanca a su suegro, Juan S.M., de 78 años, y a su cuñado, Rafael S.B., de 43. Ambos murieron.
La suegra, Luisa B.G., de 76 años, sufrió heridas muy graves en el abdomen y fue trasladada al Hospital Clínico Virgen de la Victoria.
El aviso de una vecina
Una vecina alertó a la Policía. Los agentes localizaron al sospechoso cuando se dirigía hacia su domicilio, situado cerca del lugar del crimen.
Portaba una lima y amenazó a los policías, pero fue reducido sin que se produjeran nuevas lesiones.
La esposa había pedido ayuda la noche anterior
Los testimonios recogidos entonces añadieron un elemento especialmente relevante. Una vecina afirmó que la esposa del detenido había llamado a la Policía Local la noche anterior después de haber sido amenazada.
También relató que en la familia eran frecuentes las discusiones.
Estas declaraciones formaron parte del contexto inmediato del caso, aunque la determinación exacta de responsabilidades y de los antecedentes correspondía al procedimiento judicial.
García Grana en plena transformación
La barriada atravesaba aquellos años un proceso de reforma urbana y renovación de viviendas. Era una zona popular, densamente poblada y con una fuerte vida vecinal.
Por eso, el doble asesinato tuvo un impacto inmediato. Los vecinos conocían a la familia y el despliegue policial convirtió la calle La Albahaca en el centro de atención durante horas.
Dos muertos y una tercera víctima al borde de la muerte
El caso dejó una familia destruida y tres víctimas directas. Las primeras crónicas se centraron en el estado gravísimo de la mujer herida y en las circunstancias previas al ataque.
En la documentación abierta localizada para esta reconstrucción no hemos encontrado todavía una sentencia completa que permita detallar de manera fiable el desenlace judicial definitivo. Por ello, este artículo se limita a los hechos recogidos por la Policía y la prensa de la época.
Un crimen familiar en el corazón del barrio
Más de dos décadas después, el episodio sigue siendo uno de los sucesos más graves ocurridos en García Grana. La violencia se desencadenó dentro del ámbito familiar y terminó trasladándose a la calle con una detención inmediata.
Recuperar el caso permite devolver a la memoria de Málaga sucesos que marcaron barrios concretos y que hoy apenas permanecen en hemerotecas.
Fuentes consultadas
- Hemeroteca de El País, 26 de mayo de 2001.
- Documentación pública sobre la barriada de García Grana a comienzos de los años 2000.
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