Archidona, 1886. La muerte de Manuel Palomero Moreno y de su esposa, Dolores González Sánchez de la Fuente, no quedó reducida a una breve noticia de sucesos. El caso produjo un sumario voluminoso, llegó a la Audiencia de Antequera, pasó por el Tribunal Supremo y terminó incluso en la Gaceta de Madrid. En el centro de aquella causa estuvo Ricardo Peris Mercier, condenado por dos asesinatos y señalado también por el envío de un artefacto oculto en un paquete.
La excepcionalidad del caso puede medirse hoy en sus propias fuentes. En 1887 se imprimió en Madrid un volumen de 247 páginas con el proceso, dentro de la colección Crónicas de Tribunales Españoles. La Biblioteca Digital de Andalucía conserva una copia y la describe de forma inequívoca: proceso seguido contra Ricardo Peris Mercier por el asesinato de Manuel Palomero Moreno y de su esposa Dolores González.
Un matrimonio muerto y una investigación difícil
La instrucción tuvo que reconstruir dos muertes ocurridas en el ámbito doméstico y ordenar indicios que, aisladamente, podían parecer insuficientes. La tesis de la acusación fue que no se trataba de un episodio casual ni de una única agresión improvisada. La causa dibujó una secuencia deliberada y atribuyó a Peris un plan contra el matrimonio.
Uno de los elementos que convirtió el asunto en un proceso célebre fue la aparición de paquetes enviados a Archidona. La investigación siguió el rastro de los encargos, las fondas, los empleados que habían intervenido en su transporte y las personas que podían reconocer al remitente. Las reconstrucciones posteriores del expediente destacan la identificación de Peris por trabajadores relacionados con los envíos. Ese itinerario probatorio ocupó una parte esencial del debate.
La expresión «paquete bomba» resulta moderna, pero sirve para explicar al lector actual la naturaleza del mecanismo investigado: un artefacto escondido en un envío aparentemente ordinario. No debe confundirse con los explosivos industriales o militares contemporáneos ni permite completar con imaginación los detalles técnicos que no constan en la ficha bibliográfica.
Ricardo Peris Mercier ante la Audiencia
Peris era un hombre formado en Derecho y su posición social hizo que el proceso despertara una atención especial. La causa no encajaba en el estereotipo de la violencia callejera que alimentaba buena parte de la crónica negra del siglo XIX. El acusado conocía el lenguaje de los tribunales y pudo combatir judicialmente la sentencia.
La Audiencia de Antequera consideró probada su responsabilidad en el doble asesinato. El fallo impuso la pena de muerte. Después se admitió el recurso de casación y el asunto llegó a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. La Gaceta de Madrid permite fijar un dato decisivo: el Supremo declaró que no había lugar al recurso admitido de derecho contra la sentencia de la Audiencia.
La pena capital que no llegó a ejecutarse
La resolución definitiva tuvo un último giro el 30 de marzo de 1888. La reina regente María Cristina, en nombre de Alfonso XIII, conmutó la pena de muerte de Ricardo Peris y Mercier por la inmediata de cadena perpetua. El decreto fue publicado al día siguiente, 31 de marzo, en la Gaceta de Madrid número 91.
El texto oficial no absuelve al condenado ni revisa los hechos. Actúa sobre la pena después de que el Tribunal Supremo rechazara el recurso. La conmutación se justificó en la tradición de perdonar a determinados reos condenados a la última pena con motivo de la conmemoración religiosa de la Redención. Jurídicamente, por tanto, la condena permaneció y cambió la forma de su cumplimiento.
Un proceso que conserva su expediente
Muchos crímenes del XIX solo sobreviven en notas breves, romances o memorias locales. El de Archidona es diferente: existe una publicación contemporánea dedicada al proceso y una disposición oficial que confirma la condena, el recurso y la conmutación. Esa doble huella permite separar con bastante precisión la historia judicial de las elaboraciones literarias posteriores.
También ayuda a comprender cómo funcionaba la justicia penal de la Restauración: instrucción local, vista en una Audiencia territorial, casación ante el Supremo y ejercicio de la gracia de indulto por la Corona. El caso atravesó todas esas instancias.
Más de un siglo después, el crimen permanece como uno de los procesos mejor documentados de la provincia. No solo por la gravedad de las dos muertes, sino por la combinación de planificación, envíos, reconocimientos, debate probatorio y una sentencia capital que acabó transformada en cadena perpetua.
Serie histórica: este artículo forma parte de la recuperación de crímenes y procesos judiciales antiguos de Málaga. También puede consultarse el caso ya publicado sobre el asesinato de Manuel Heredia Loring en 1891.
Fuentes y criterio documental
- Proceso de Archidona, Biblioteca Digital de Andalucía
- Gaceta de Madrid, 31 de marzo de 1888 (PDF oficial)
- Reconstrucción y referencias del proceso
El Caso Málaga distingue entre hechos acreditados en expedientes o prensa de época y reconstrucciones posteriores. Las versiones que no han podido confirmarse se presentan como tales.