La Guardia Civil ha incorporado la patrullera de altura Río Guadiana al dispositivo de vigilancia de las Islas Chafarinas después de la llegada de 34 migrantes en dos grupos. Las personas localizadas fueron trasladadas posteriormente a Melilla.
El refuerzo busca aumentar la capacidad de detección y respuesta en las aguas próximas al archipiélago, situado a unas 1,9 millas náuticas —aproximadamente 3,5 kilómetros— de la costa continental africana y a unos 50 kilómetros de Melilla.
Dos grupos de 17 personas
Un primer grupo de 17 migrantes alcanzó las islas el 31 de agosto. El segundo, también formado por 17 personas y con tres menores entre sus integrantes, llegó el 4 de septiembre.
En total se contabilizaron 32 personas de origen subsahariano y dos magrebíes. Según la información oficial, todas se encontraban en buen estado de salud. Tras el traslado a Melilla fueron reseñadas en dependencias de la Jefatura Superior de Policía.
Una embarcación de 25 metros
La Río Guadiana es una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil que entró en servicio en 2006. Tiene 25 metros de eslora, capacidad para una decena de tripulantes y dispone de medios de navegación, comunicaciones e intervención marítima.
Cuenta además con una embarcación auxiliar semirrígida capaz de aproximarse a los 30 nudos. Sus sistemas de propulsión permiten una velocidad máxima similar y una autonomía estimada de 680 millas náuticas.
Vigilancia, inspección y rescate
Entre sus funciones se encuentran la inspección marítima, la vigilancia, la respuesta ante embarcaciones y el apoyo a operaciones de buceo. La Delegación del Gobierno ha señalado que el despliegue permitirá reforzar la prevención de nuevas entradas irregulares.
Cuando resulte necesario, las actuaciones podrán coordinarse con la Gendarmería Real Marroquí mediante los mecanismos de cooperación existentes. Esa coordinación no elimina la obligación de prestar auxilio a cualquier persona en peligro en el mar.
Traslado y atención en Melilla
La llegada a un islote no pone fin a una situación de riesgo. Las condiciones del mar, la falta de agua, la exposición al sol y la dificultad para recibir asistencia convierten estas rutas en desplazamientos especialmente peligrosos.
La actuación debe combinar vigilancia fronteriza, identificación y atención humanitaria. Cualquier embarcación que observe personas en peligro debe comunicar la posición al 112 o a Salvamento Marítimo y evitar maniobras que puedan aumentar el riesgo.
Fuente: Melilla Hoy, con información de la Delegación del Gobierno, 12 de septiembre de 2026.
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