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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

EDICIÓN NACIONALMálaga, origen de la noticia

Crónica Negra

La historia negra de ETA en Málaga: casi 30 años de bombas, atentados e intentos en la Costa del Sol

Desde la primera campaña de ETA político-militar en 1979 hasta las últimas bombas del 17 de agosto de 2008, reconstruimos atentado a atentado la violencia de ETA en Málaga, incluidos ataques frustrados, artefactos desactivados y bombas que aparecieron años después.

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Durante casi treinta años, Málaga y la Costa del Sol estuvieron dentro del mapa de objetivos de ETA. La provincia sufrió campañas contra hoteles y playas, bombas contra sucursales bancarias, coches bomba, ataques contra instalaciones de la Guardia Civil y la prisión provincial, un intento de atentado en el aeropuerto y acciones directas contra representantes políticos. El episodio más grave fue el asesinato del concejal malagueño José María Martín Carpena, el 15 de julio de 2000.

Esta reconstrucción de EL CASO MÁLAGA recorre desde las primeras bombas de ETA político-militar en el verano de 1979 hasta las últimas acciones de la organización en la provincia, el 17 de agosto de 2008. Se incluyen los atentados consumados, los dispositivos que fallaron, las bombas localizadas y desactivadas y aquellos episodios que, aun sin llegar a explotar, fueron materialmente preparados y colocados.

Hay una advertencia imprescindible antes de entrar en la cronología. No existe una cifra única e indiscutible de “atentados de ETA en Málaga” si no se define antes qué se cuenta. Algunas cronologías agrupan como una sola acción una operación con varias bombas; otras contabilizan cada artefacto por separado. A ello se suman bombas que fueron desactivadas, otras que fallaron y dos dispositivos antiguos que aparecieron durante unas obras muchos años después de haber sido colocados. Por eso esta pieza evita convertir una metodología discutible en una cifra absoluta y se centra en algo más útil: identificar y explicar, uno por uno, los episodios que pueden documentarse.

1979: ETA político-militar abre en Málaga la campaña contra el turismo

La primera gran ofensiva terrorista contra la Costa del Sol se produjo en junio de 1979. La protagonizó ETA político-militar, que desarrolló aquel verano una campaña contra destinos turísticos españoles. El objetivo era multiplicar la repercusión de las acciones en plena temporada alta y ejercer presión política en un momento marcado por la negociación del Estatuto vasco y por la situación de los presos de la organización.

26 de junio: 15 kilos de amonal junto al Meliá Costa del Sol

El primer episodio documentado en la provincia se sitúa el 26 de junio de 1979, en Torremolinos. Un transeúnte vio un maletín abandonado en las inmediaciones del hotel Meliá Costa del Sol, en la playa de El Bajondillo, y avisó a la Policía. En el interior había una carga de unos 15 kilos de amonal. Los artificieros acordonaron la zona y provocaron una explosión controlada. La deflagración rompió cristales del hotel y causó algunos desperfectos.

ETA político-militar reivindicó aquel artefacto junto al que había colocado en Fuengirola. La acción de Torremolinos no llegó, por tanto, a convertirse en una explosión no controlada, pero sí fue un atentado frustrado materialmente preparado.

27 de junio: 800 turistas evacuados del complejo Pyr de Fuengirola

En la madrugada del 27 de junio de 1979, poco después de las cinco, explotó una bomba en el complejo turístico Pyr de Fuengirola. Había sido colocada en una arqueta de conducción eléctrica, junto a una pista de tenis.

La organización había avisado previamente y el complejo fue desalojado. Sus aproximadamente 800 clientes pasaron parte de la noche en la playa. La explosión derribó parcialmente un muro, dañó vehículos estacionados y rompió cristales de edificios próximos, pero no causó víctimas.

29 de junio: bombas en Marbella y Málaga capital

Dos días después, la campaña se extendió simultáneamente a Marbella y Málaga capital. En Marbella, las fuerzas de seguridad recibieron información de que podían existir varias bombas en la playa. Una de ellas explotó en la zona del paseo marítimo. Otro artefacto de gran potencia fue localizado en las inmediaciones del Club Náutico y los artificieros lo hicieron explosionar de forma controlada. La Policía siguió buscando un tercer dispositivo anunciado.

La hemeroteca de la época no es uniforme al describir el número exacto y la potencia de los artefactos de aquella jornada, por lo que resulta más riguroso no convertir las primeras informaciones parciales en una cifra cerrada.

Aquel mismo 29 de junio, en Málaga capital, un trabajador del servicio de limpieza encontró hacia las diez de la mañana un paquete sospechoso dentro de una papelera en la entonces denominada plaza de Queipo de Llano, en el entorno de la Acera de la Marina. El paquete contenía un artefacto real. La zona fue acordonada y la bomba fue explosionada por los especialistas.

Después se recibieron avisos de supuestas bombas en el Ayuntamiento y en la Audiencia Provincial. Los edificios fueron desalojados y registrados, pero no se encontró explosivo. Esas amenazas forman parte del clima de alarma de aquellos días, pero no deben contabilizarse como atentados.

30 de junio: dos turistas belgas heridos en Marbella

El 30 de junio de 1979 la campaña dejó heridos. Un artefacto explotó en la zona de La Siesta, en Nueva Andalucía, Marbella, cerca de Puerto Banús. A diferencia de la mayoría de las bombas de aquella ofensiva, esta no fue precedida de un aviso que permitiera desalojar el lugar.

La explosión hirió a dos turistas belgas. Las crónicas contemporáneas identificaron a los afectados como Hugo Radelet y Goseana Tukans. Uno de ellos sufrió lesiones de mayor consideración en un ojo y el otro quemaduras y heridas de menor gravedad. Fue el episodio de aquella primera campaña malagueña con consecuencias personales más claras.

4 de julio: Las Palmeras y el Parador de Golf

El 4 de julio de 1979, ETA político-militar volvió a actuar en dos enclaves turísticos de la provincia. A las 16.30 horas explotó una bomba en la primera planta del hotel Las Palmeras de Fuengirola. El establecimiento y buena parte del paseo marítimo habían sido desalojados previamente. Cerca de 4.000 personas tuvieron que abandonar hoteles y apartamentos mientras la Policía buscaba los explosivos.

A las 17.30 horas estalló un segundo artefacto junto al Parador Nacional de Golf de Torremolinos. Tampoco hubo heridos.

La ofensiva de 1979 inauguró un patrón que se repetiría durante años: avisos, desalojos masivos, búsqueda de bombas en establecimientos turísticos y una enorme repercusión exterior en plena temporada de verano.

1980: Estepona, Mijas y Benalmádena; y una bomba de Fuengirola que no fue de ETA

Un año después, ETA político-militar retomó la presión contra las zonas turísticas. Pero 1980 también muestra por qué es necesario revisar con cuidado las atribuciones históricas.

La explosión de Fuengirola inicialmente atribuida a ETA fue reivindicada por los GRAPO

El 22 de junio de 1980 explotó un artefacto en la entrada de un restaurante de Fuengirola. En las primeras horas se relacionó la acción con la posibilidad de una nueva campaña de ETA. Sin embargo, días después los GRAPO reivindicaron expresamente el atentado. Por ese motivo, esta acción no debe incluirse en el historial de ETA en Málaga, aunque algunas retrospectivas puedan haberla mezclado con la campaña desarrollada inmediatamente después.

28 de junio: bomba en el acceso al Atalaya Park de Estepona

El 28 de junio de 1980, a las siete de la mañana, explotó una bomba de ETA político-militar en el camino de acceso al hotel Atalaya Park de Estepona. El artefacto contenía unos dos kilos de Goma 2, estaba activado mediante pilas y arrancó una farola, además de abrir un boquete en el terreno.

La amenaza había obligado a desalojar durante la madrugada a más de un millar de personas de hoteles, urbanizaciones y otros establecimientos de la zona de Guadalmina y Atalaya.

30 de junio y 1 de julio: una bomba que falló en Mijas Golf

En la madrugada del 30 de junio, ETA político-militar avisó de la colocación de un nuevo explosivo en Mijas. Un total de 159 personas fueron desalojadas de un hotel y de varios chalés.

La organización terminó concretando que el artefacto estaba en el campo de golf de Mijas. El mecanismo había fallado y la bomba no explotó dentro del plazo anunciado. Tras recibir la ubicación exacta, la Guardia Civil la localizó entre arbustos, junto a la carretera de acceso al campo, y la hizo explosionar de forma controlada en la mañana del 1 de julio.

1 de julio: un kilo de Goma 2 detrás del hotel Tritón de Benalmádena

Esa misma madrugada fue localizado otro dispositivo de ETA político-militar en Benalmádena Costa. La organización había comunicado que debían evacuarse los hoteles Alay, Tritón y Riviera. Fueron desalojados 238 turistas.

La bomba estaba en un descampado situado detrás del hotel Tritón, cerca de la playa. Contenía aproximadamente un kilo de Goma 2 y fue explosionada de forma controlada por los artificieros hacia las tres de la madrugada.

Puerto Banús: ETA dijo haber colocado una bomba bajo el agua, pero nunca apareció

En julio de 1980, ETA político-militar afirmó también haber colocado un explosivo bajo el agua en Puerto Banús y aseguró que el dispositivo había fallado. La amenaza provocó desalojos y una intensa búsqueda, pero la bomba no fue localizada. Por tanto, esta historia debe figurar como una reivindicación o amenaza de la organización, no como un artefacto materialmente confirmado.

1983: seis bombas contra bancos en Marbella y Fuengirola y un séptimo artefacto que falló

El 3 de junio de 1983, seis bombas explotaron en sucursales bancarias de Marbella y Fuengirola. Las cargas, de alrededor de un kilo de amonita según la información publicada entonces, causaron importantes desperfectos y una gran rotura de cristales.

En Marbella, las explosiones afectaron a oficinas de los bancos Santander, Vizcaya e Hispano Americano. Un cuarto artefacto colocado en el Banco de Bilbao no llegó a explotar. Tres personas sufrieron heridas leves.

En Fuengirola, otras tres bombas explotaron en sucursales bancarias sin causar daños personales.

La autoría no estuvo clara durante las primeras horas. La Policía manejó tanto a ETA como a los GRAPO. Sin embargo, el 10 de junio ETA Militar difundió un comunicado en el que asumió la responsabilidad de los atentados contra las sucursales bancarias. La organización justificó las acciones dentro de su campaña contra entidades que se negaban a pagar el denominado “impuesto revolucionario”.

Este episodio es especialmente importante porque algunas cronologías malagueñas posteriores lo han omitido o lo han dejado en una autoría dudosa pese a que la reivindicación de ETA quedó documentada días después.

1986: la mayor ofensiva de ETA contra los hoteles de la Costa del Sol

El verano de 1986 constituye el periodo de mayor intensidad de la campaña terrorista de ETA contra instalaciones turísticas malagueñas. La hemeroteca contemporánea permite seguir una secuencia de explosiones y desactivaciones prácticamente semana a semana.

Las noticias publicadas en aquellos días contabilizaron ocho bombas que llegaron a explotar entre finales de mayo y el 29 de julio, además de varios dispositivos desactivados. Doce años después apareció en el hotel Guadalmar otra bomba que los especialistas situaron en esa misma campaña de 1986, lo que explica por qué algunas retrospectivas posteriores ofrecen cifras superiores.

27 de mayo: el Cervantes de Torremolinos y una bomba que falló en el Meliá

A las seis de la mañana del 27 de mayo de 1986 explotó una bomba en los servicios del vestíbulo del hotel Cervantes de Torremolinos. El artefacto, compuesto por trilita, causó daños materiales.

ETA Militar asumió posteriormente tanto esa acción como la colocación de otro artefacto en el hotel Meliá Torremolinos. La organización reconoció que esta segunda bomba no había llegado a explotar debido a un fallo técnico.

29 de mayo: Las Palmeras de Fuengirola

El 29 de mayo explotó otra bomba en el hotel Las Palmeras de Fuengirola. Hubo aviso previo y el establecimiento fue desalojado. La explosión provocó daños materiales, pero no víctimas.

31 de mayo: una bomba en la habitación 1414 del Málaga Palacio

El 31 de mayo de 1986, la campaña llegó al centro de Málaga capital. Un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA Militar avisó a las 10.30 horas de que había una bomba en el hotel Málaga Palacio. La Policía registró el edificio sin localizarla y los clientes fueron desalojados.

A las 14.25 horas, el comunicante volvió a llamar y precisó la ubicación: la caja de una persiana de la habitación 1414. El artefacto, compuesto por Goma 2 y trilita y de una potencia superior a los utilizados días antes, fue localizado y desactivado aproximadamente media hora después.

2 de junio: Atalaya Park de Estepona

El 2 de junio, una bomba de escasa potencia estalló en una puerta de servicio del hotel Atalaya Park de Estepona. Un comunicante había avisado a la Policía Municipal de la presencia de explosivos en el Atalaya Park y en el cercano hotel Santa Marta.

Cuando se produjo la detonación, los agentes se encontraban inspeccionando el establecimiento. Hubo daños materiales de poca consideración y no se registraron víctimas.

4 de junio: Aloha Golf Club de Marbella

Dos días más tarde, el 4 de junio, una bomba de pequeña potencia explotó en el Aloha Golf Club de Marbella, tras un aviso previo. La acción produjo daños materiales leves y formó parte de la misma ofensiva contra intereses turísticos reivindicada por ETA.

Andalucía Plaza: otra bomba localizada antes de explotar

Durante aquella campaña fue localizado y desactivado otro artefacto en el hotel Andalucía Plaza de Marbella. Las crónicas contemporáneas que lo mencionan al informar de acciones posteriores no fijan con la misma precisión el día de su hallazgo. Por ese motivo, es preferible mantener constancia del atentado frustrado sin adjudicarle una fecha exacta que no pueda sostenerse con seguridad.

15 de junio: dos kilos de Goma 2 en el Puente Romano

La noche del 15 de junio de 1986, una llamada anunció la colocación de una bomba en una zona concreta del hotel Puente Romano de Marbella. El área fue desalojada.

El artefacto explotó antes de la hora anunciada, en la habitación 21-A. Estaba compuesto por unos dos kilos de Goma 2 y había sido colocado en el cabecero de una cama. La habitación quedó destrozada y otras dos cercanas sufrieron daños importantes. No hubo víctimas.

17 de junio: 500 gramos de trilita en el Don Pepe

En la madrugada del 17 de junio, empleados del hotel Don Pepe de Marbella encontraron un explosivo en el interior de un armario empotrado de la habitación 208. La bomba contenía unos 500 gramos de trilita. Los artificieros consiguieron desactivarla.

17 de junio: explosión en el Pez Espada de Torremolinos

A las once de la noche del mismo 17 de junio explotó otra bomba en el hotel Pez Espada de Torremolinos. El explosivo estaba oculto en un falso techo de escayola de la segunda planta.

El hotel, donde se alojaban unas 260 personas, había sido desalojado tras los avisos. La explosión causó daños materiales. Durante la evacuación, una cliente sufrió una fractura de brazo en un accidente ocurrido mientras bajaba por las escaleras.

19 de junio: Los Monteros de Marbella

La noche del 19 de junio de 1986, una bomba explotó en la habitación 354 del hotel Los Monteros de Marbella. La estancia quedó totalmente destrozada y la contigua, la 353, sufrió daños.

El artefacto contenía aproximadamente medio kilo de trilita, tenía temporizador y había sido escondido en el interior de una cama plegable. Los ocupantes de la habitación se encontraban cenando fuera del hotel cuando se produjo la explosión.

ETA había avisado previamente mediante llamadas a la Cruz Roja de Marbella y a la propia centralita del establecimiento.

29 de julio: un niño herido en el hotel Don Carlos

La campaña de aquel verano culminó el 29 de julio de 1986. A las 18.10 horas explotó una bomba en la habitación 1008 del hotel Don Carlos de Marbella.

El aviso se produjo apenas cinco minutos antes, por lo que no hubo tiempo de completar un desalojo. Un niño de nueve años, Eloy Arenas, sufrió heridas leves provocadas por cristales. La habitación quedó totalmente destrozada y también resultaron dañados el pasillo y varios vehículos estacionados en el exterior.

La bomba que apareció doce años después en el hotel Guadalmar

La historia de la campaña de 1986 tuvo un epílogo inesperado en junio de 1998. Unos albañiles que reformaban habitaciones del hotel Guadalmar, en Málaga capital, encontraron sobre un falso techo una bomba antigua.

El artefacto estaba formado por una tartera con 200 gramos de Goma 2, nueve pilas, detonador, temporizador y cinco cartuchos. Los especialistas determinaron que se correspondía con la campaña de ETA contra intereses turísticos del verano de 1986 y que no había explotado por un fallo. Tras casi doce años oculto, ya no representaba peligro.

Este hallazgo demuestra por qué los recuentos históricos de aquella ofensiva no siempre coinciden: una bomba real permaneció fuera de las estadísticas conocidas hasta 1998.

1987: la Policía frustra la creación de una infraestructura estable de ETA en Andalucía

En julio de 1987 no llegó a producirse un nuevo atentado en Málaga, pero una operación policial evitó que ETA consolidara una nueva campaña en el sur.

Los miembros de ETA Inés del Río Prada y Ángel Luis Hermosa Urra fueron detenidos en Zaragoza. En un vehículo relacionado con ellos aparecieron 35 kilos de amonal, dos kilos de trinitrotolueno, temporizadores, detonadores y documentación sobre posibles objetivos.

La investigación condujo hasta Torremolinos, donde fue detenido el ciudadano francés Jean-Philippe Casabonne. Según las investigaciones policiales y judiciales, su misión consistía en ayudar a preparar la infraestructura necesaria —especialmente el alquiler de pisos— para que el grupo pudiera actuar en Andalucía.

Las informaciones de la época indicaron que la organización pretendía establecer una estructura estable en el sur y preparar atentados contra objetivos turísticos y militares. Al ser un plan abortado antes de que llegaran a colocarse explosivos en Málaga, no debe contarse como atentado consumado, pero sí forma parte de la historia de la implantación que ETA intentó mantener en la provincia.

1988: un Renault 18 con más de 32 kilos de explosivos en Torremolinos

El 18 de mayo de 1988, la Policía desactivó en el paseo marítimo de Torremolinos un Renault 18 familiar que llevaba cerca de un mes estacionado a menos de cien metros del Meliá Costa del Sol.

En su interior había más de 32 kilos de amonal y medio kilo de Goma 2. El explosivo estaba conectado a un temporizador y protegido por varias trampas destinadas a hacerlo detonar si alguien manipulaba el vehículo. Los artificieros necesitaron aproximadamente cuatro horas para neutralizarlo.

Este episodio debe redactarse con una cautela distinta de los atentados formalmente reivindicados. No hubo una reivindicación inmediata de ETA. Sin embargo, fuentes próximas a la investigación consideraron que el coche bomba pertenecía a una operación de la organización y descartaron la hipótesis del IRA, que también había sido manejada en el contexto de aquellos años.

Por tanto, el coche bomba de 1988 está documentado como una acción atribuida por los investigadores a ETA, pero no debe presentarse con el mismo grado de certeza que los ataques expresamente asumidos por la banda.

1991: coche bomba contra la prisión, ataque a la Guardia Civil y una nueva oleada en la Costa del Sol

15 de febrero: 43 kilos de explosivos frente a la prisión provincial

A las seis de la mañana del 15 de febrero de 1991, un coche bomba explotó frente a la prisión provincial de Málaga. El vehículo, un Seat alquilado tres días antes con documentación falsa, contenía unos 43 kilos de amonal o amosal, según la información oficial difundida entonces.

La explosión coincidió con la franja horaria en la que habitualmente se realizaba el relevo de los guardias civiles destinados en el centro penitenciario. El hecho de que el relevo no se efectuara a una hora exacta evitó consecuencias mucho más graves.

No hubo muertos ni heridos de consideración, aunque la hemeroteca contabilizó alrededor de diez heridos leves que no necesitaron ingreso hospitalario. Quince viviendas quedaron prácticamente destrozadas y unas cuarenta sufrieron daños. La onda expansiva rompió cristales en un radio de alrededor de 200 metros y afectó también a dependencias de la prisión.

ETA asumió la autoría en una llamada a la cadena COPE de Málaga unas tres horas después. La organización relacionó el atentado con su rechazo a la política de dispersión de presos.

15 de abril: cuatro heridos frente a la casa cuartel de Torremolinos

Dos meses después, el 15 de abril de 1991, dos individuos colocaron un explosivo bajo un vehículo estacionado frente a la casa cuartel de la Guardia Civil de Torremolinos. La bomba explotó a las 22.35 horas.

Resultaron heridas leves cuatro personas: dos mujeres, un hombre y una niña. Tres vehículos quedaron prácticamente destrozados y se produjeron daños en viviendas y locales cercanos, incluido el acuartelamiento de la Policía Local.

Las investigaciones posteriores atribuyeron la acción a ETA y permitieron reconstruir la preparación del vehículo y de la carga explosiva.

24 de mayo: Marbella, Estepona, Mijas y Torremolinos

El 24 de mayo de 1991, coincidiendo con el final de la campaña de las elecciones municipales, ETA desarrolló una nueva oleada simultánea en la costa mediterránea.

En Marbella explotó un artefacto de escasa potencia en la entrada de los apartamentos Diano, del complejo Las Fuentes, en el paseo marítimo. El edificio había sido desalojado y no hubo heridos. La bomba causó daños en el vestíbulo y en los ascensores.

En Estepona, otra bomba, de entre 300 y 400 gramos de amosal, explotó a las 21.00 horas en el falso techo del lavabo del restaurante Le Buffette, en el puerto deportivo. ETA había avisado aproximadamente dos horas antes.

Un tercer artefacto explotó en un restaurante de Mijas, también dentro de la misma oleada. En Torremolinos, los artificieros consiguieron localizar y desactivar otra bomba antes de que explotara.

Los avisos obligaron además a evacuar edificios en Torremolinos y Benalmádena. Algunas alarmas resultaron falsas. Sin embargo, años después se comprobaría que al menos una bomba real colocada en Benalmádena en 1991 había permanecido oculta.

1998: aparece en Benalmádena una bomba que ETA había colocado en 1991

El 23 de abril de 1998, unos trabajadores que realizaban obras en un bar próximo a un complejo hotelero de Benalmádena encontraron en el falso techo de un lavabo una riñonera que contenía un artefacto explosivo.

Los especialistas determinaron que la bomba había sido colocada en 1991 y que un fallo del temporizador había impedido su detonación. El hallazgo, siete años después, vuelve a demostrar que las cronologías elaboradas en tiempo real no siempre podían incluir todos los artefactos que realmente habían sido colocados.

1996: cinco bombas en Málaga capital en apenas cuatro días

En julio de 1996, ETA trasladó una nueva campaña de artefactos de baja potencia directamente a Málaga capital.

13 de julio: tres bombas en una sola jornada

El 13 de julio explotaron tres bombas en distintos puntos de la ciudad. Una fue colocada en el entorno del recinto musical Eduardo Ocón, en el Parque de Málaga. Las otras dos afectaron a sucursales bancarias de la avenida Cánovas del Castillo, en la zona de La Malagueta.

Los artefactos eran de pequeña potencia y causaron daños materiales, pero no víctimas.

16 de julio: una bomba en el centro comercial La Rosaleda

En la madrugada del 16 de julio, el cuarto artefacto de aquella cadena explotó en los servicios para personas con discapacidad del centro comercial La Rosaleda.

La bomba estaba escondida tras el falso techo. Las investigaciones describieron un dispositivo de alrededor de 200 gramos de amonal, con temporizador a pilas, introducido en un recipiente y oculto tras la escayola.

La explosión se produjo mientras aún permanecían personas en los cines y bares del complejo. No hubo víctimas.

17 de julio: quinta bomba en la playa del Morlaco

A la una de la madrugada del 17 de julio de 1996 estalló un quinto artefacto en la playa del Morlaco. No causó víctimas ni daños de consideración.

En apenas cuatro días, Málaga capital había sufrido cinco explosiones vinculadas a la campaña terrorista.

1997: tres bombas colocadas bajo los vehículos de dos cargos públicos en Rincón de la Victoria

El 8 de septiembre de 1997, ETA intentó asesinar a dos cargos públicos del Partido Popular en Rincón de la Victoria: el alcalde José María Gómez Muñoz y el concejal de Urbanismo Francisco Robles.

A las 8.25 horas, una empleada de un supermercado observó dos objetos sospechosos pegados a la rueda delantera de la furgoneta de Robles y dio la voz de alarma. Poco después se localizó otro artefacto bajo el vehículo del alcalde.

La Guardia Civil neutralizó las bombas mediante explosiones controladas. Los vehículos quedaron destrozados, pero nadie resultó herido.

La investigación posterior del denominado comando Andalucía permitió conocer que la operación había sido todavía mayor. Los terroristas habían preparado cinco bombas lapa: colocaron una bajo el automóvil del alcalde y dos bajo la furgoneta de Robles. Las otras dos estaban destinadas al concejal y diputado provincial José Antonio Lemonche, pero los miembros del comando desistieron al tener dificultades para colocarlas y temer que el vehículo tuviera alarma.

Por tanto, aquella jornada debe entenderse como dos objetivos atacados mediante tres artefactos realmente colocados, además de otros dos preparados pero no instalados.

2000: ETA asesina a José María Martín Carpena

La violencia de ETA en Málaga alcanzó su punto más grave el 15 de julio de 2000.

Sobre las 21.45 horas, el concejal del Partido Popular José María Martín Carpena, de 50 años, salió de su domicilio acompañado de su mujer y su hija. La familia se disponía a acudir a un acto en la barriada malagueña de Churriana.

Cuando Martín Carpena se acercaba a su coche oficial, Igor Solana Matarrán, miembro de ETA que llevaba alrededor de una hora y media esperándolo, le disparó seis veces. Después huyó en un vehículo en el que lo esperaba Harriet Iragi Gurrutxaga.

Martín Carpena, concejal del Ayuntamiento de Málaga desde 1997 y responsable de los distritos de Puerto de la Torre y Carretera de Cádiz, murió como consecuencia de los disparos. Su asesinato provocó una enorme conmoción en la ciudad y una respuesta multitudinaria de rechazo al terrorismo.

Solana e Iragi fueron posteriormente condenados a 30 años de prisión por el atentado. El Palacio de los Deportes de Málaga lleva desde entonces el nombre de José María Martín Carpena.

19 de julio de 2000: la bomba lapa contra José Asenjo falla

Solo cuatro días después del asesinato de Martín Carpena, ETA volvió a intentar matar en Málaga.

El 19 de julio de 2000, los terroristas colocaron una bomba lapa de aproximadamente 1,5 kilos de explosivo bajo el vehículo de José Asenjo, entonces secretario general del PSOE de Málaga y diputado en el Congreso.

Asenjo se encontraba con su esposa, Macarena Ruiz, y su hija de 15 años cuando inició la marcha. El mecanismo no funcionó correctamente. El político detectó que algo ocurría en el vehículo y el explosivo terminó siendo localizado sin que llegara a producirse la detonación que buscaban los terroristas.

De haber funcionado la bomba, las consecuencias podían haber sido mortales para los tres ocupantes.

El Renault Clio con otra bomba lapa en Monte Calvario

La investigación tuvo una continuación inmediata. El 20 de julio, los terroristas avisaron de la presencia de un Renault Clio blanco en la subida al Monte Calvario, en el barrio de la Victoria.

El vehículo llevaba matrícula falsa y había sido robado días antes. Bajo el asiento del copiloto se encontró otra bomba lapa con alrededor de 1,5 kilos de explosivo, muy similar a la utilizada contra Asenjo. La Policía consideró que ese automóvil había sido empleado por los miembros de ETA para huir después del atentado frustrado.

El explosivo fue neutralizado por especialistas. Este vehículo no fue un atentado independiente contra una persona concreta, pero sí una pieza material de la infraestructura utilizada por el comando en Málaga.

2001: el coche bomba del aeropuerto de Málaga que no llegó a explotar

Uno de los episodios más recordados ocurrió el 26 de julio de 2001 en el aeropuerto de Málaga. Y conviene precisar un dato que se ha repetido erróneamente en algunas retrospectivas: el coche bomba no llegó a explotar.

A las 7.05 horas, una llamada en nombre de ETA a la DYA alertó de que habían dejado un Peugeot 405 blanco cargado con explosivos en el aparcamiento del aeropuerto. El comunicante dijo que la bomba estallaría a las ocho.

El vehículo fue localizado en la planta baja del aparcamiento, frente a la terminal de llegadas. La terminal principal y el parking fueron desalojados y se cortaron los accesos. Miles de viajeros quedaron afectados y se habilitó la terminal antigua para mantener parte de la actividad.

En el maletero del Peugeot había entre 50 y 60 kilos de Titadyne. El temporizador estaba realmente programado para las 8.05 horas, cinco minutos después de la hora anunciada. Además, el dispositivo contaba con un sistema trampa, circunstancia que llevó a los investigadores a interpretar que los terroristas pretendían poner en peligro también a los especialistas que acudieran a inspeccionarlo.

Los TEDAX consiguieron detener el temporizador con un robot y después neutralizaron manualmente el sistema trampa. La bomba fue desactivada tras una operación especialmente compleja por la ubicación del automóvil en un aparcamiento de varias plantas que estaba prácticamente lleno.

Por tanto, el episodio del aeropuerto fue uno de los atentados frustrados de mayor potencial destructivo sufridos en Málaga, pero no fue el último atentado de ETA en la provincia. Después llegarían nuevas bombas en 2002, 2004 y 2008.

2002: coches bomba en Fuengirola y Marbella y una bomba en Mijas

21 de junio: coche bomba junto al hotel Las Pirámides de Fuengirola

El 21 de junio de 2002, coincidiendo con la cumbre europea que se celebraba en Sevilla, ETA desarrolló una ofensiva con coches bomba.

A las 7.00 horas explotó un vehículo cargado con explosivos junto al hotel Las Pirámides de Fuengirola. La organización había avisado con antelación.

La explosión causó seis heridos, uno de ellos inicialmente de mayor gravedad, y cuantiosos daños materiales. El vehículo contenía una carga de varias decenas de kilos de explosivo.

21 de junio: segundo coche bomba en Marbella

Hacia las 13.00 horas del mismo día explotó otro coche bomba en Marbella, en las proximidades del hotel Sultán. El dispositivo, también de gran potencia, había sido anunciado previamente.

La evacuación evitó daños personales, aunque la explosión destrozó vehículos y causó desperfectos en edificios próximos.

22 de junio: una bolsa de deportes con una bomba junto al Tamisa Golf de Mijas

La ofensiva continuó al día siguiente. A las 12.15 horas del 22 de junio, una llamada a la DYA de Guipúzcoa avisó de un artefacto situado en el kilómetro 4 de la carretera entre Fuengirola y Mijas, entre los hoteles Tamisa Golf y Mijas Golf. El comunicante anunció que explotaría a las 13.00 horas.

La Policía desalojó el Tamisa Golf y, de forma preventiva, el Mijas Golf y el hotel Byblos. En total fueron evacuadas más de 300 personas entre huéspedes y trabajadores.

La bomba estaba dentro de una bolsa de deportes, junto a la valla exterior del aparcamiento del Tamisa. Explotó unos cinco minutos después de la hora anunciada. Dañó un pequeño muro, tres automóviles y parte de la marquesina de entrada, pero no causó heridos.

2004: una bomba junto al auditorio Eduardo Ocón, en pleno Parque de Málaga

El 6 de diciembre de 2004, Día de la Constitución, ETA colocó una serie de bombas de pequeña potencia en distintas ciudades españolas. Una de ellas estaba en Málaga capital.

El artefacto explotó en el Paseo de España, dentro del Parque de Málaga y cerca del auditorio Eduardo Ocón. La zona había sido desalojada después del aviso y no hubo daños personales. Los desperfectos materiales fueron escasos.

La localización era especialmente sensible por tratarse de un espacio céntrico y muy transitado. El atentado devolvió a Málaga capital una amenaza terrorista que no se producía allí desde la intensa actividad de los años anteriores.

2008: ETA vuelve a la Costa del Sol

Tras varios años sin acciones de ETA en la provincia, la organización regresó a Málaga en el verano de 2008. Esa nueva campaña sería la última.

29 de julio: una bomba en La Carihuela de Torremolinos

A las 00.20 horas del 29 de julio de 2008 explotó una bomba de pequeña potencia en la playa de La Carihuela, en Torremolinos, cerca del hotel Aloha Puerto y de la desembocadura del arroyo Saltillo.

El artefacto, de menos de un kilo de explosivo, estaba colocado en la arena bajo un puente peatonal. No hubo aviso previo. La detonación abrió un agujero en la arena y no causó daños materiales importantes. Un joven de 16 años fue atendido por aturdimiento.

Horas antes, un chatarrero había encontrado material relacionado con ETA

Aquel atentado estuvo acompañado por un hallazgo extraordinario. Horas antes de la explosión, un chatarrero localizó en una cantera apartada de Torremolinos planos escritos en euskera sobre la fabricación de bombas, detonadores, un temporizador, cargadores de 9 milímetros, pilas y otro material.

El hombre comunicó el hallazgo a la Policía Local. Cuando regresó a la cantera acompañado por los agentes observó que parte del material que había visto inicialmente había desaparecido. También declaró haber observado un Alfa Romeo azul conducido por un joven que trató de ocultar el rostro.

La Policía Nacional asumió la investigación y relacionó el material con la actividad de ETA en la zona.

17 de agosto de 2008: las últimas bombas de ETA en Málaga

El 17 de agosto de 2008 se produjo el último episodio de esta historia.

Hacia las 10.35 horas, una persona que dijo hablar en nombre de ETA avisó por teléfono de la colocación de tres artefactos en la provincia: uno en la playa de Guadalmar, otro en Puerto Marina, Benalmádena, y un tercero en la autovía A-7, en el entorno de la carretera que comunica Málaga con el aeropuerto.

13.00 horas: explosión en la playa de Guadalmar

La primera bomba explotó hacia las 13.00 horas en la playa de Guadalmar, Málaga capital. Las fuerzas de seguridad habían desalojado previamente una extensa franja costera. Solo en aquella zona fueron evacuadas alrededor de 4.000 personas.

El artefacto era de pequeña potencia y no causó heridos.

15.00 horas: Puerto Marina, la última bomba de ETA que explotó en la provincia

La segunda explosión se produjo hacia las 15.00 horas en la zona de Puerto Marina, Benalmádena. Tampoco hubo víctimas. Los daños materiales fueron de escasa consideración.

Esta fue la última bomba de ETA que llegó a explotar en la provincia de Málaga.

El tercer artefacto fue localizado en la A-7 y desactivado

Quedaba todavía una tercera bomba. Los TEDAX la localizaron en el entorno del kilómetro 232 de la A-7, próximo a la desembocadura del Guadalhorce y a los accesos hacia el aeropuerto. El artefacto fue desactivado.

La operación obligó a cortar carreteras y alteró los accesos al aeropuerto, pero la bomba no estaba dentro del aeropuerto ni en su aparcamiento. Esta circunstancia explica parte de la confusión posterior con el coche bomba de 2001.

Así, si hablamos de la última explosión terrorista de ETA en Málaga, la fecha es el 17 de agosto de 2008 y el lugar fue Puerto Marina, Benalmádena, hacia las tres de la tarde. Si el criterio incluye el último intento material de aquella jornada, hay que añadir el tercer dispositivo que fue localizado y desactivado posteriormente en la A-7.

Una estrategia repetida: atacar el turismo para multiplicar el impacto

La cronología muestra una constante muy clara. Desde 1979, ETA y ETA político-militar utilizaron la Costa del Sol como un escenario en el que una bomba de potencia limitada podía generar una repercusión enorme.

Torremolinos, Fuengirola, Marbella, Estepona, Mijas y Benalmádena concentraban miles de turistas extranjeros, grandes hoteles y una importante exposición internacional. Un aviso de bomba podía obligar a desalojar cientos o miles de personas, paralizar playas y establecimientos y proyectar una imagen de inseguridad fuera de España.

En 1986 esa estrategia alcanzó su máxima intensidad con la sucesión de bombas en hoteles. Con el paso de los años, el catálogo de objetivos se amplió: sucursales bancarias, instalaciones de la Guardia Civil, la prisión, el aeropuerto y representantes políticos.

El asesinato de José María Martín Carpena en 2000 marcó el punto más doloroso de esa historia. La organización dejó de limitar su actuación en Málaga a las campañas de impacto turístico y atacó directamente a cargos públicos.

Por qué no debe publicarse una cifra cerrada sin explicar el criterio

Durante años se han publicado cifras distintas sobre el número de atentados de ETA en Málaga. Algunas hablan de una veintena, otras de alrededor de treinta y bases de datos académicas ofrecen recuentos diferentes porque utilizan su propia definición de “incidente terrorista”.

La documentación revisada para esta pieza muestra por qué ocurre. Una única operación podía incluir tres bombas; un atentado frustrado podía contener dos artefactos bajo el mismo vehículo; una bomba podía ser anunciada pero no localizada; otra podía fallar y aparecer siete o doce años después durante unas obras.

Por eso no es correcto sumar sin más “atentados”, “bombas”, “avisos” e “intentos”. En esta reconstrucción se han excluido las falsas alarmas y se han diferenciado las amenazas no comprobadas, como la supuesta bomba submarina de Puerto Banús en 1980, de los dispositivos que realmente fueron encontrados.

También se ha separado el coche bomba hallado en Torremolinos en 1988, atribuido por los investigadores a una operación de ETA pero sin reivindicación inmediata, de las acciones cuya autoría quedó expresamente asumida o acreditada.

Casi treinta años entre la primera bomba y la última

La secuencia histórica permite fijar con seguridad los dos extremos temporales. La primera campaña documentada de ETA en Málaga comenzó el 26 de junio de 1979, con el artefacto localizado junto al Meliá Costa del Sol de Torremolinos.

El último episodio se produjo el 17 de agosto de 2008, cuando explotaron las bombas de Guadalmar y Puerto Marina y un tercer artefacto fue localizado y desactivado en la A-7.

Entre ambas fechas transcurrieron más de 29 años. Málaga pasó por campañas contra el turismo, explosiones en hoteles, ataques a bancos, coches bomba de gran potencia, intentos de asesinato y el crimen de Martín Carpena. Una parte de la historia reciente de la provincia que durante años convivió con evacuaciones, controles policiales, falsas alarmas y la posibilidad real de que una bomba volviera a aparecer en plena Costa del Sol.

Fuentes y criterio de esta reconstrucción

Esta pieza se ha elaborado mediante el contraste de hemeroteca contemporánea a cada atentado, archivos sobre víctimas del terrorismo y fuentes públicas posteriores utilizadas únicamente para completar o confirmar datos. Cuando una noticia inicial fue corregida posteriormente —como ocurrió con la explosión de Fuengirola de junio de 1980, finalmente reivindicada por los GRAPO— se ha utilizado la atribución posterior. Cuando una autoría no quedó formalmente reivindicada —como el coche bomba de Torremolinos de 1988— se indica expresamente.

Entre las fuentes principales utilizadas se encuentran la hemeroteca de El País, RTVE y la Fundación Víctimas del Terrorismo. También se han contrastado retrospectivas periodísticas con las informaciones publicadas inmediatamente después de cada atentado para evitar reproducir errores acumulados con el paso de los años.

Fecha del último atentado de ETA en Málaga: 17 de agosto de 2008.
Última bomba que llegó a explotar: Puerto Marina, Benalmádena, aproximadamente a las 15.00 horas.
Último artefacto de aquella jornada: el dispositivo de la A-7, localizado y desactivado posteriormente por los TEDAX.