La Policía Nacional ha detenido en Málaga capital a un hombre de 50 años que, según la información oficial facilitada este viernes 23 de octubre, intentó alcanzar con un cuchillo en varias ocasiones a un agente y profirió amenazas de muerte contra los policías que acudieron a identificarlo. La intervención tuvo lugar a última hora del jueves 22 de octubre en la plaza de Cruz del Humilladero y terminó cuando una segunda patrulla lo derribó mediante una maniobra controlada con un vehículo policial para poder desarmarlo.
El suceso provocó momentos de tensión en una de las zonas de paso del distrito malagueño. La actuación quedó registrada en imágenes difundidas por testigos y movilizó a varias dotaciones. A diferencia de las primeras noticias conocidas tras el incidente, la información policial posterior confirma que un agente sufrió un esguince de muñeca y cervicalgia, mientras que el detenido también fue atendido por heridas leves relacionadas con la intervención.
VÍDEO | La intervención policial en Cruz del Humilladero
Imágenes de la actuación policial grabada en la plaza de Cruz del Humilladero, en Málaga capital.
Un aviso al 112 a las 22:30 horas
La secuencia comenzó sobre las 22:30 horas del jueves 22 de octubre, cuando el servicio de emergencias 112 recibió una alerta sobre la presencia de un individuo que caminaba por la plaza de Cruz del Humilladero con un cuchillo en la mano. Según la comunicación policial recogida por Europa Press, vestía de negro y exhibía el arma blanca en la vía pública.
La Policía Nacional desplazó inicialmente una patrulla del Grupo de Atención al Ciudadano. Los agentes localizaron al sospechoso y le ordenaron verbalmente que soltara el cuchillo. Sin embargo, según la versión policial, se negó a obedecer y amenazó de muerte a los funcionarios.
Cuchilladas contra un agente y petición urgente de refuerzos
La situación se agravó cuando el hombre comenzó a lanzar cuchilladas en dirección a uno de los policías, intentando alcanzarlo. El agente llegó a desenfundar su arma reglamentaria durante la intervención. La Policía Nacional señala que el hombre persistió en su actitud agresiva, por lo que los primeros intervinientes solicitaron apoyo urgente.
La respuesta llegó desde la Unidad de Prevención y Reacción (UPR). Su llegada permitió coordinar un dispositivo para neutralizar al individuo sin recurrir a disparos. Según la Policía, el conductor de un vehículo policial utilizó una maniobra precisa y una velocidad proporcionada para derribar al sospechoso y facilitar la intervención de los demás agentes.
Una vez en el suelo, los funcionarios se aproximaron protegidos también con un escudo y consiguieron quitarle el arma blanca, inmovilizarlo y detenerlo. La secuencia de imágenes difundidas por medios locales permite apreciar la intervención del vehículo y la actuación posterior de los policías, aunque el relato de las amenazas, las lesiones y la calificación del delito procede de la comunicación oficial.
Asistencia médica para el arrestado y para un agente
La Policía Nacional ha precisado que el detenido recibió asistencia en un centro sanitario por heridas de escasa entidad sufridas durante la actuación. También fue atendido uno de los agentes, que presentaba esguince de muñeca y cervicalgia. Por ello, no es correcto afirmar que el operativo finalizó sin ningún lesionado, como apuntaban algunas versiones iniciales.
El arrestado está investigado por su presunta responsabilidad en un delito de atentado contra agente de la autoridad. La documentación consultada no acredita una resolución judicial posterior ni permite concretar otras imputaciones, si las hubiera.
La intervención de un vehículo policial, clave para el desenlace
El elemento más singular del episodio fue el uso del propio furgón de la patrulla de apoyo para derribar al sospechoso. La Policía Nacional presenta la actuación como una medida adoptada ante el riesgo inmediato generado por un hombre armado que no atendía las órdenes y trataba de herir a los policías.
La valoración jurídica de la intervención corresponde a las autoridades competentes y no debe confundirse con las primeras impresiones de quienes presenciaron la maniobra desde la calle o sus viviendas. Lo confirmado es que los agentes lograron desarmarlo y detenerlo, y que tanto el arrestado como un funcionario necesitaron atención médica.
El incidente vuelve a poner el foco sobre las dificultades de una intervención en espacios abiertos y transitados cuando una persona exhibe un arma blanca, se niega a entregarla y amenaza a los agentes. En este caso, la decisión de solicitar refuerzos permitió desplegar a personal de la UPR y finalizar la actuación con el sospechoso detenido.
Fuente principal: Policía Nacional.