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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Málaga

Málaga investiga 8.508 estafas informáticas en seis meses: casi dos fraudes cada hora

La provincia registra 8.508 estafas informáticas entre enero y junio de 2026, un 1% más que un año antes y un 84% por encima de 2022.

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Málaga ha registrado 8.508 estafas informáticas durante los seis primeros meses de 2026. El dato, incluido en el balance de criminalidad del Ministerio del Interior correspondiente al segundo trimestre, equivale a unas 47 investigaciones al día y a casi dos fraudes por hora si se distribuyen los casos a lo largo del semestre.

La cifra vuelve a situar a la delincuencia digital entre los grandes frentes de seguridad de la provincia. Entre enero y junio de 2025 se habían contabilizado 8.421 estafas informáticas, por lo que el crecimiento interanual es del 1%. El aumento parece moderado si se compara únicamente con el año anterior, pero la perspectiva de cuatro años muestra una transformación mucho más profunda: en el primer semestre de 2022 se registraron 4.623 casos. Desde entonces, el volumen ha crecido en torno a un 84%.

Las estafas concentran la mayor parte de la cibercriminalidad

Los fraudes cometidos a través de internet, aplicaciones de mensajería, banca electrónica, llamadas o plataformas digitales representan aproximadamente el 87% de los ciberdelitos registrados en la provincia. No se trata de una única modalidad delictiva. Bajo la misma estadística aparecen desde el phishing y el smishing hasta la suplantación de identidad, las falsas inversiones, los alquileres inexistentes, los fraudes sentimentales o el secuestro de cuentas de mensajería.

El fenómeno tampoco es exclusivo de Málaga. En el conjunto de España se contabilizaron 214.621 estafas informáticas durante el mismo periodo, un 1,6% más que un año antes. Sin embargo, el peso que estos delitos han adquirido en la provincia malagueña resulta especialmente visible por la frecuencia con la que aparecen investigaciones policiales y denuncias relacionadas con engaños digitales.

De los SMS falsos a las cuentas de WhatsApp secuestradas

Durante las últimas semanas, EL CASO MÁLAGA ha informado de varios procedimientos que muestran cómo operan estas estafas. A principios de septiembre, una vecina de Málaga denunció haber perdido 3.000 euros después de recibir un SMS que simulaba proceder de su entidad bancaria. La Guardia Civil identificó posteriormente a un sospechoso en el marco de la investigación. El caso ilustra el funcionamiento del llamado smishing, una técnica que utiliza mensajes de texto para inducir a la víctima a facilitar datos, claves o autorizaciones bancarias.

Días después, una joven malagueña sufrió el secuestro de su cuenta de WhatsApp. Los delincuentes utilizaron su identidad digital para pedir transferencias de 998 euros a familiares, amigos, compañeros de trabajo y otras personas de su entorno. El engaño era especialmente creíble porque los mensajes aparecían dentro del chat real de la afectada. La víctima consiguió avisar a sus contactos antes de que se realizaran los pagos.

En otro operativo conocido en septiembre, la Policía Nacional desarticuló una organización acusada de utilizar distintas modalidades de ciberestafa en España. La investigación dejó 44 detenidos, 146 víctimas identificadas y más de 433.000 euros de perjuicio económico acreditado. Entre los métodos investigados figuraban llamadas falsas de supuestos empleados bancarios, mensajes fraudulentos, alquileres inexistentes y reventa de entradas. La operación mostró hasta qué punto estas técnicas pueden integrarse en estructuras organizadas.

La urgencia, la confianza y la suplantación como herramientas

Aunque las técnicas cambian, muchos fraudes digitales comparten una estructura similar. El delincuente intenta construir una apariencia de confianza y, al mismo tiempo, generar urgencia. Puede hacerse pasar por un banco que advierte de un acceso sospechoso, por un familiar que necesita dinero de inmediato, por una empresa de mensajería que reclama un pequeño pago o por un supuesto comprador o vendedor que pide continuar una operación fuera de una plataforma segura.

El objetivo es reducir el tiempo que la víctima dedica a comprobar la información. Una llamada que parece proceder del número de una entidad conocida, un SMS insertado en el mismo hilo que los mensajes auténticos del banco o una cuenta de WhatsApp realmente perteneciente a un familiar pueden convertir un engaño sencillo en una situación mucho más difícil de detectar.

Los investigadores también han advertido de fraudes amorosos y falsas inversiones en los que la manipulación puede prolongarse durante semanas o meses. En estos casos, la estafa no depende únicamente de un enlace o una contraseña, sino de una relación de confianza construida de forma progresiva hasta conseguir transferencias de cantidades elevadas.

Un crecimiento del 84% desde 2022

La evolución de los últimos cuatro años permite dimensionar mejor el problema. Las 4.623 estafas informáticas registradas en Málaga entre enero y junio de 2022 se han convertido en 8.508 durante el mismo periodo de 2026. Son 3.885 casos más.

Ese crecimiento se ha producido mientras la delincuencia convencional presenta evoluciones diferentes según el tipo de delito. La cibercriminalidad, en cambio, se ha consolidado como una parte estructural de la actividad policial y judicial. La extensión de la banca móvil, el comercio electrónico, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería ha multiplicado las oportunidades de los delincuentes, pero también ha obligado a las fuerzas de seguridad a especializar unidades y equipos de investigación tecnológica.

Qué hacer ante un mensaje o llamada sospechosa

Las recomendaciones policiales se repiten con independencia de la modalidad concreta: no facilitar claves completas, códigos de verificación ni datos bancarios a través de enlaces recibidos por SMS, correo o aplicaciones de mensajería; desconfiar de peticiones de dinero urgentes; comprobar por otra vía la identidad de quien solicita una transferencia; y acceder a la banca o a una plataforma escribiendo directamente la dirección oficial o utilizando su aplicación.

Cuando ya se ha producido una transferencia o se han facilitado credenciales, la rapidez puede resultar decisiva. Es recomendable contactar inmediatamente con la entidad bancaria para intentar bloquear la operación, cambiar las contraseñas comprometidas, conservar mensajes, números de teléfono, justificantes y capturas, y presentar denuncia ante Policía Nacional o Guardia Civil.

Más de 8.500 investigaciones en medio año

El balance del primer semestre deja una conclusión clara: las estafas informáticas ya no son episodios aislados dentro de la criminalidad malagueña. Con 8.508 casos investigados en seis meses y una media cercana a 47 al día, el fraude digital se ha convertido en uno de los delitos más frecuentes de la provincia.

El dato oficial confirma además que la amenaza no depende de una única técnica. Los métodos cambian con rapidez, pero mantienen un mismo objetivo: conseguir que la víctima entregue dinero, información o acceso a sus cuentas antes de tener tiempo de comprobar quién se encuentra realmente al otro lado de la pantalla o del teléfono.