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Crónica Negra

La matanza del Andalucía Plaza: el crimen de Marbella que dejó dos inocentes muertos y nunca tuvo condenados

El 4 de diciembre de 2004, tres hombres armados con fusiles Kaláshnikov sembraron el terror junto al hotel Andalucía Plaza de Marbella. Un niño de siete años y el peluquero Cossimo Pizzi murieron en un ataque cuyo objetivo parecía ser otra persona.

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Marbella, 4 de diciembre de 2004. Eran aproximadamente las cinco y media de la tarde cuando una escena propia del crimen organizado irrumpió en uno de los enclaves más conocidos de la Costa del Sol. Tres hombres encapuchados, armados con fusiles de asalto, abrieron fuego en las inmediaciones del hotel Andalucía Plaza, frente a Puerto Banús. El ataque dejó dos víctimas mortales que, por todo lo conocido de la investigación, no eran el objetivo de los sicarios: un niño sevillano de siete años, José Manuel Contreras, y el peluquero italiano Cossimo Pizzi.

Más de dos décadas después, aquel tiroteo continúa asociado a una de las páginas más brutales de la crónica negra marbellí. La investigación reconstruyó una acción rápida, organizada y extremadamente violenta, pero el paso de los años no terminó con una condena contra quienes ejecutaron materialmente la matanza.

Una tarde de vacaciones que terminó en tragedia

José Manuel se encontraba en Marbella con su familia durante el puente de diciembre. La tarde del ataque salió a pasear por la galería comercial situada junto al hotel. En ese mismo entorno estaba la peluquería Cosmos, regentada por Cossimo Pizzi, un italiano afincado en Marbella, casado y padre de una niña.

En cuestión de segundos, la normalidad desapareció. Los atacantes llegaron organizados y cubiertos. Uno de ellos se dirigió hacia un vehículo estacionado mientras otros comenzaron a disparar. La investigación situó en el centro de la acción a un empresario francés de origen argelino que se encontraba en la peluquería y que logró escapar. Uno de sus acompañantes resultó herido.

Los disparos alcanzaron a personas que estaban en el lugar sin tener relación conocida con el posible ajuste de cuentas. José Manuel y Cossimo Pizzi recibieron numerosos impactos. La tía del menor también resultó gravemente herida. La violencia del ataque conmocionó a una ciudad acostumbrada ya entonces a convivir con noticias sobre delincuencia organizada, pero no con una ráfaga indiscriminada de aquella magnitud a las puertas de un establecimiento abierto al público.

Tres Kaláshnikov y una ejecución de estilo militar

Las primeras pesquisas destacaron un elemento especialmente significativo: la forma de actuar de los agresores. Los investigadores describieron un ataque coordinado, con fusiles Kaláshnikov y una disciplina poco habitual en la delincuencia común. Los autores no parecían improvisar. La manera de moverse y de distribuir el fuego llevó a estudiar conexiones con bandas organizadas extranjeras.

Durante los días siguientes se analizaron varias hipótesis. Una línea conducía a grupos criminales vinculados a Francia; otra atendía a posibles organizaciones de Europa del Este. También se investigaron posibles conexiones con el narcotráfico y con el entorno del hombre que habría sido el verdadero objetivo.

El dato más estremecedor llegó después: tanto José Manuel como Cossimo Pizzi habían recibido dieciséis impactos cada uno. Pizzi fue alcanzado mientras trataba de huir. La escena dejó decenas de casquillos y los escaparates de la galería comercial perforados por los proyectiles.

El hombre al que aparentemente buscaban sobrevivió

El empresario considerado posible objetivo acudió voluntariamente a dependencias policiales tras los hechos. Declaró durante horas y sostuvo que desconocía por qué alguien habría querido matarlo y que no conocía a los autores del ataque. Quedó en libertad sin cargos.

Para los investigadores aquello abría más interrogantes de los que cerraba. ¿Quién había ordenado la acción? ¿Cuál era el conflicto previo? ¿Qué grupo tenía capacidad para desplazar a varios hombres armados con fusiles de guerra hasta una de las zonas más transitadas de Marbella y desaparecer después?

La Policía examinó vehículos, movimientos previos de los sospechosos, testigos y posibles conexiones internacionales. También se reconstruyeron los minutos anteriores a la matanza, incluida la presencia de personas que habían entrado en la peluquería poco antes del tiroteo.

Marbella y el miedo a las mafias

El crimen tuvo consecuencias inmediatas en la ciudad. Asociaciones empresariales reclamaron un refuerzo de los medios destinados a combatir el crimen organizado. La matanza no se percibió únicamente como un doble asesinato, sino como la demostración de que grupos con capacidad militar podían actuar a plena luz del día en un espacio turístico y comercial.

La Costa del Sol llevaba años siendo utilizada como lugar de residencia, tránsito y operaciones por delincuentes de numerosos países. El atentado del Andalucía Plaza se convirtió en uno de los episodios que mejor simbolizaron aquella transformación: el objetivo podía pertenecer al mundo del crimen, pero las balas alcanzaron a personas completamente ajenas.

Dos víctimas que no estaban en aquella guerra

La dimensión humana del caso sigue siendo su elemento central. José Manuel era un niño que pasaba unos días de vacaciones. Cossimo Pizzi trabajaba en su negocio. Ninguno de los dos formaba parte, de acuerdo con lo conocido públicamente, del conflicto que desencadenó el ataque.

Ese carácter de víctimas colaterales convirtió el suceso en algo diferente a otros ajustes de cuentas de la época. Las imágenes de los impactos, el precinto policial y los ramos de flores colocados después en el exterior de la peluquería quedaron ligadas a la memoria de Marbella.

Un crimen sin condenados por la ejecución

Con el paso de los años, el caso se convirtió en uno de los grandes crímenes sin cierre judicial de la provincia de Málaga. Las pesquisas permitieron establecer hipótesis, perfilar el posible objetivo y reconstruir cómo actuó el comando, pero no culminaron con una sentencia que señalara a los autores materiales de los disparos.

El expediente resume uno de los grandes problemas de los asesinatos vinculados al crimen organizado internacional: autores que pueden entrar y salir del país con rapidez, identidades falsas, redes de apoyo transnacionales y un muro de silencio alrededor de quienes conocen el origen real del conflicto.

Hoy, la matanza del Andalucía Plaza permanece como uno de los episodios más oscuros de la Marbella contemporánea: un ataque planificado para matar a una persona determinada terminó segando la vida de dos inocentes y dejó una pregunta que sigue sin una respuesta judicial definitiva: quiénes fueron los hombres que apretaron el gatillo aquella tarde de diciembre de 2004.

Fuentes consultadas

Hemeroteca de EL PAÍS sobre el tiroteo de Marbella de diciembre de 2004; informaciones posteriores sobre las líneas de investigación de la UDYCO y el crimen organizado en la Costa del Sol.

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