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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Crónica Negra

Muere Emilio Palacios, histórico exjefe de Homicidios de Málaga marcado por el caso del Niño Pintor

Fallece Emilio Palacios Pérez, histórico exjefe del Grupo de Homicidios de Málaga y uno de los investigadores más vinculados a la desaparición de David Guerrero, el Niño Pintor.

Portada El Caso Málaga: muere Emilio Palacios, exjefe de Homicidios de Málaga
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Málaga despide a uno de los nombres históricos de su Policía Judicial. Emilio Palacios Pérez, quien fuera jefe del Grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional de Málaga, ha fallecido dejando tras de sí una larga trayectoria vinculada a algunas de las investigaciones criminales más complejas de la provincia.

Su nombre quedó especialmente unido al caso de David Guerrero Guevara, el Niño Pintor de Málaga, desaparecido el 6 de abril de 1987 cuando tenía 13 años. Palacios fue uno de los investigadores que durante más tiempo trabajó en aquella desaparición y, ya retirado, reconoció públicamente que no haber conseguido averiguar qué ocurrió con el menor era una de las grandes asignaturas pendientes de su carrera.

El fallecimiento ha causado pesar entre antiguos compañeros y profesionales que coincidieron con él durante décadas de trabajo policial. Sus restos mortales han sido velados en la sala 27 de Parcemasa, en Málaga.

Una vida profesional ligada al Grupo de Homicidios de Málaga

Emilio Palacios formó parte de una generación de investigadores que desarrolló su trabajo cuando muchas de las herramientas hoy habituales —bases de datos informatizadas, análisis genéticos avanzados, telefonía móvil o videovigilancia masiva— todavía no existían. En aquel contexto, una parte esencial de la investigación descansaba en las declaraciones de testigos, las comprobaciones sobre el terreno, la reconstrucción minuciosa de movimientos y la experiencia acumulada por los agentes.

Con los años llegó a ocupar la jefatura del Grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de Málaga. Quienes trabajaron con él lo describieron públicamente como un policía constante y muy implicado en las investigaciones y en el contacto con las familias de las víctimas.

Tras su jubilación mantuvo cierta presencia pública, especialmente cuando era requerido para recordar investigaciones históricas. A diferencia de otros policías que permanecieron siempre alejados de cámaras y micrófonos, Palacios participó en entrevistas y documentales para explicar desde dentro cómo se había trabajado en algunos de los casos que marcaron la crónica negra malagueña.

El caso del Niño Pintor, la investigación que nunca abandonó del todo

La desaparición de David Guerrero Guevara fue la investigación que quedó más estrechamente asociada al nombre de Emilio Palacios. El menor, conocido desde pequeño por su afición y talento para la pintura, desapareció en Málaga en abril de 1987 cuando se dirigía a una exposición en la que se mostraba una de sus obras.

A partir de aquel momento comenzó una investigación enorme para los medios de la época. Se revisaron testimonios, llamadas, supuestos avistamientos y numerosas pistas. Algunas parecieron prometedoras durante un tiempo, pero ninguna permitió determinar de forma concluyente qué ocurrió con David.

Palacios explicó años después que los investigadores llegaron a comprobar una cantidad extraordinaria de informaciones. Muchas procedían de ciudadanos convencidos de haber visto al menor; otras llegaron de forma anónima e incluso aparecieron personas que afirmaban poseer capacidades para indicar dónde podía encontrarse. La Policía tuvo que verificar esos avisos uno por uno.

El antiguo responsable de Homicidios también recordó la cercanía que se creó entre los agentes y la familia Guerrero. Para quienes integraron aquel grupo policial, la investigación no fue únicamente un expediente más: fueron años de contacto continuo con unos padres que esperaban noticias de su hijo.

En una de sus últimas intervenciones televisivas sobre el caso, Palacios reconoció que aquella desaparición había dejado huella en los siete funcionarios que formaban el grupo de Homicidios. No haber podido localizar a David ni encontrar una prueba definitiva sobre su destino se convirtió, según explicó, en una “espinita clavada”.

El Caso Málaga ha dedicado un amplio reportaje a la desaparición y a la evolución de sus principales líneas de investigación: David Guerrero, el Niño Pintor de Málaga: 39 años de pistas, contradicciones y preguntas.

Décadas en las que cambió por completo la investigación criminal

La carrera policial de Palacios atravesó una etapa de transformación profunda en la investigación de homicidios. Los primeros años de muchos de los casos en los que participó estuvieron dominados por métodos de investigación esencialmente analógicos. La llegada de nuevas técnicas de Policía Científica, el desarrollo de los perfiles genéticos y la digitalización de bases de datos cambiaron progresivamente la forma de revisar los delitos graves.

Esa evolución hizo posible que investigaciones antiguas pudieran ser reexaminadas años después con instrumentos que no estaban disponibles cuando se produjeron los hechos. Para los investigadores veteranos, cada avance significaba también una posibilidad de regresar a expedientes que habían quedado sin una respuesta definitiva.

El caso del Niño Pintor constituye un ejemplo especialmente claro: ha sido revisado en distintas etapas y sigue formando parte de los grandes misterios criminales de Málaga. El paso del tiempo no ha eliminado el interés por esclarecerlo y la figura de Palacios quedó ligada para siempre a aquellos primeros años de pesquisas.

Un policía conocido también fuera de la comisaría

Con el paso de los años, Emilio Palacios terminó siendo una figura reconocible para buena parte de los malagueños interesados en la crónica de sucesos. Sus intervenciones públicas solían mantener un tono prudente, evitando presentar como hechos aquellas hipótesis que la investigación nunca había conseguido demostrar.

Esa forma de explicar los casos permitió acercar al público la dificultad real de una investigación de homicidios o desaparición: comprobar cientos de pistas no significa necesariamente encontrar la pieza que permita resolver un caso, y una hipótesis, por convincente que pueda parecer, necesita pruebas.

Su fallecimiento cierra la trayectoria personal de uno de los investigadores que durante años estuvo ligado a la primera línea de la Policía Judicial malagueña, aunque buena parte de los asuntos en los que trabajó continúan formando parte de la memoria criminal de la provincia.

El recuerdo de una investigación que marcó a Málaga

La historia de David Guerrero sigue abierta casi cuatro décadas después de su desaparición. El antiguo jefe de Homicidios se retiró sin poder responder a la pregunta que acompañó durante años a investigadores y familiares: qué ocurrió con el niño desde el momento en que se perdió su pista.

Palacios se marcha con esa investigación formando parte inseparable de su legado profesional. Su nombre queda asociado a una época de la Policía Nacional en Málaga y a una de las búsquedas más largas y conocidas de la historia reciente de la ciudad.


Fuentes: El Español de Málaga; información publicada por SUR sobre la trayectoria de Emilio Palacios; datos de Parcemasa y servicios de información funeraria de Málaga; archivo de El Caso Málaga sobre David Guerrero.

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