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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

EDICIÓN NACIONALMálaga, origen de la noticia

Crónica Negra

Tiroteado a bocajarro un policía local de Marbella al interceptar a dos sospechosos en 2003

El 1 de diciembre de 2003, un policía local de Marbella de 36 años recibió un disparo a bocajarro al interceptar a dos sospechosos que huían tras atacar al dueño de una tienda de telefonía.

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El 1 de diciembre de 2003, Marbella vivió uno de los episodios más violentos de su crónica policial reciente. Un agente de la Policía Local, Miguel Ángel G. M., de 36 años, fue tiroteado a bocajarro después de interceptar a dos sospechosos que huían tras un primer ataque armado contra el propietario de una tienda de telefonía móvil.

La secuencia comenzó en la avenida José Torres Murciano. Allí, dos hombres de nacionalidad británica dispararon contra el propietario de un establecimiento de telefonía móvil. Tras el ataque, los agresores abandonaron la zona y cambiaron de vehículo durante la huida.

Un encuentro fortuito junto a la estación de autobuses

Poco después, el policía local Miguel Ángel G. M., de 36 años, se encontró con los sospechosos en las inmediaciones de la estación de autobuses de Marbella. Su presencia allí fue, según explicó posteriormente el jefe de la Policía Local, Rafael del Pozo, fruto de una coincidencia.

El vehículo policial en el que el agente patrullaba habitualmente había sufrido una avería. Mientras su compañero permanecía en el taller municipal, Miguel Ángel tomó otro coche policial para recoger un teléfono móvil que había olvidado en su domicilio, situado a poca distancia de la zona donde los dos fugitivos estaban cambiando de vehículo.

Fue entonces cuando el agente detectó a los dos sospechosos y les dio el alto.

El disparo a bocajarro

La reacción fue inmediata. Los dos hombres abrieron fuego contra el policía. Las primeras informaciones de agencia difundidas aquel mismo día hablaron de varios disparos e incluso de ocho impactos, pero la reconstrucción publicada posteriormente por la prensa detalló que una bala alcanzó al agente en el abdomen.

El proyectil provocó lesiones de extrema gravedad: afectó al estómago, el hígado, el diafragma y un pulmón. Miguel Ángel fue trasladado de urgencia al Hospital Costa del Sol de Marbella.

En las horas posteriores permaneció sedado, conectado a ventilación mecánica y en estado muy grave en la Unidad de Cuidados Intensivos. Su evolución obligó a mantener una vigilancia médica constante durante los primeros días.

Un segundo herido y una huida por Marbella

La primera víctima del episodio, el propietario británico de la tienda de telefonía, también resultó herida por los disparos efectuados poco antes en la avenida José Torres Murciano. Permaneció ingresado con pronóstico reservado.

Tras disparar al policía local, los dos sospechosos continuaron su huida. Las fuerzas de seguridad desplegaron un importante dispositivo de búsqueda por distintos puntos de Marbella.

Uno de los escenarios principales del rastreo fue la urbanización Parque Nagüeles, donde los investigadores localizaron el segundo vehículo utilizado por los fugitivos. Al cierre de las informaciones publicadas durante los días inmediatamente posteriores al tiroteo, no constaban detenciones.

La hipótesis de un ajuste de cuentas

La investigación policial barajó como una de sus principales hipótesis que el ataque inicial contra el propietario de la tienda de móviles pudiera estar relacionado con un ajuste de cuentas. La Policía buscaba entonces a los dos ciudadanos británicos señalados como autores de los disparos.

El ataque al agente no parecía responder a un objetivo previo contra la Policía Local. Miguel Ángel se cruzó con los sospechosos durante su huida y actuó al identificarlos y ordenarles que se detuvieran.

Marbella reclamó más medios contra el crimen organizado

El tiroteo tuvo además consecuencias políticas y de seguridad. Desde el Ayuntamiento de Marbella se reclamó al Gobierno un refuerzo de efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil para combatir la delincuencia organizada en la Costa del Sol.

El entonces responsable municipal de Seguridad Ciudadana reclamó la convocatoria urgente de la Junta Local de Seguridad y advirtió de que la violencia asociada a grupos criminales estaba sometiendo a una presión creciente a los cuerpos policiales que trabajaban en Marbella.

El episodio se produjo en una época en la que la Costa del Sol acumulaba distintos sucesos con armas de fuego y operaciones vinculadas a delincuencia internacional, un contexto que llevó a responsables municipales y autonómicos a reclamar más recursos policiales.

Un agente frente a dos hombres armados

Más de dos décadas después, el caso conserva una enorme fuerza por la forma en la que se produjo. Un policía local que se encontraba circunstancialmente en la zona vio a dos sospechosos, trató de interceptarlos y recibió un disparo a bocajarro que le causó lesiones en varios órganos vitales.

La reconstrucción de aquellas horas permite diferenciar también entre las primeras noticias, difundidas en plena confusión del tiroteo, y los datos que se concretaron después. Mientras los primeros teletipos hablaron de ocho disparos recibidos por el agente, las informaciones posteriores detallaron un impacto abdominal de extrema gravedad.

El 1 de diciembre de 2003 quedó así marcado en la crónica de sucesos de Marbella como el día en que una intervención fortuita de la Policía Local terminó en un tiroteo y una búsqueda a gran escala de dos hombres armados por distintos puntos del municipio.

Fuentes consultadas

Hemeroteca de El País, Cadena SER y prensa histórica de la Costa del Sol.