Las últimas oleadas de ataques rusos con drones y misiles han golpeado con especial intensidad la red logística de Ucrania, dañando almacenes de alimentos, centros de clasificación postal, grandes superficies y otras infraestructuras civiles. El Gobierno ucraniano asegura que alrededor del 90% de la logística alimentaria operada por grandes cadenas minoristas ha resultado destruida o seriamente afectada.
Almacenes y centros de distribución bajo ataque
Durante los últimos días, las fuerzas rusas han intensificado sus ataques sobre Kyiv y otras regiones del país. Entre los objetivos dañados figuran naves de almacenamiento, terminales postales y centros de distribución que abastecen a supermercados y comercios.
El ministro ucraniano de Agricultura, Taras Vysotskyi, reconoció públicamente la magnitud del daño y aseguró que las cadenas están reorganizando el suministro para evitar que la población quede sin alimentos.
Dieciséis muertos en una jornada de ataques
El Ministerio del Interior ucraniano informó de que al menos 16 personas murieron en distintos ataques registrados en el país durante una jornada. En la región de Kyiv, una nueva oleada de drones dañó más de una docena de almacenes y causó al menos una víctima mortal.
Las autoridades describen ataques casi continuos con drones de alta velocidad, especialmente sobre Kyiv y su entorno, donde las defensas aéreas llevan días trabajando bajo una fuerte presión.
Nova Poshta pierde centros de clasificación
La principal empresa privada de paquetería del país, Nova Poshta, comunicó la destrucción de centros de clasificación cerca de Kyiv y en Sumy. Estas instalaciones son esenciales para el movimiento de mercancías y paquetes entre ciudades y desempeñan un papel importante en la economía cotidiana del país.
También resultaron dañadas instalaciones comerciales en Zaporizhzhia y Járkov. En uno de los ataques contra una gran superficie de bricolaje se registraron varios heridos.
El suministro de alimentos empieza a sentir el impacto
En algunos supermercados de Kyiv se han producido faltas temporales de productos frescos, leche, azúcar y otros alimentos debido a la destrucción de centros de distribución. Las autoridades insisten en que no existe riesgo inmediato de desabastecimiento general, aunque reconocen que reconstruir la infraestructura exigirá tiempo y recursos.
Los ataques contra la logística tienen un efecto multiplicador: aunque no destruyan directamente una fábrica o una explotación agrícola, dificultan que los productos lleguen desde el productor hasta las tiendas.
La economía, otro frente de la guerra
Ucrania también ha intensificado sus ataques de largo alcance contra instalaciones económicas rusas, incluidas infraestructuras energéticas y almacenes de grandes plataformas de comercio electrónico. Ambos países buscan aumentar el coste económico del conflicto dañando redes que sostienen la actividad diaria del adversario.
La nueva fase de ataques demuestra que la logística civil se ha convertido en uno de los puntos más vulnerables. Kyiv intenta mantener el abastecimiento mientras reubica mercancías, reorganiza rutas y reconstruye centros dañados.
Una presión que puede prolongarse
Las autoridades ucranianas creen que las oleadas de drones buscan saturar las defensas aéreas y mantener a la capital y a sus alrededores en un estado permanente de alerta. Los retrasos ferroviarios y los problemas de distribución sufridos durante los últimos días muestran que el impacto ya trasciende los daños físicos.
La situación continúa evolucionando y el balance de víctimas y daños puede aumentar a medida que los equipos de emergencia accedan a las instalaciones alcanzadas. Por ahora, el golpe sobre la red logística representa uno de los principales desafíos para la vida cotidiana ucraniana en esta nueva fase de la guerra.