Torremolinos (Málaga). Durante nueve años, el nombre de Sibora Gagani permaneció en las listas de personas desaparecidas. La joven italo-albanesa dejó de dar señales en 2014 después de romper una relación sentimental. En 2023, otro crimen ocurrido en Torremolinos hizo que la Policía volviera a mirar hacia aquel expediente.
Una desaparición en 2014
Sibora residía en Torremolinos y había mantenido una relación con Marco R., ciudadano italiano. Después de la ruptura se perdió su rastro. La investigación inicial no consiguió determinar qué le había ocurrido ni localizar un cuerpo.
Los años pasaron sin una respuesta concluyente. El expediente seguía abierto, pero no existía una pista capaz de señalar dónde buscar.
Otro asesinato vuelve a situar el foco sobre la expareja
En 2023 una mujer llamada Paula murió en Torremolinos y la investigación policial llevó a detener a Marco R., que había mantenido una relación con ella. Al revisar su pasado, los agentes comprobaron que otra expareja, Sibora, llevaba desaparecida desde 2014.
La coincidencia hizo que la Policía reactivara las comprobaciones sobre la antigua vivienda que Sibora y Marco habían compartido.
La vivienda y una doble pared
Las nuevas pesquisas condujeron a los investigadores a inspeccionar un piso de Torremolinos. Allí, tras una doble pared levantada en una zona del dormitorio, se localizaron restos humanos.
La Policía Científica tomó muestras y las comparó con el ADN de la madre de Sibora, residente en Italia. El 22 de junio de 2023 se confirmó oficialmente que los restos pertenecían a la joven desaparecida.
Un caso que obliga a mirar hacia atrás
La identificación transformó por completo el expediente. Lo que durante nueve años había sido una desaparición pasó a investigarse como una muerte violenta vinculada al entorno sentimental de la víctima.
El caso de Sibora puso además el foco sobre una cuestión recurrente en las investigaciones de personas desaparecidas: la necesidad de revisar expedientes antiguos cuando un nuevo delito revela patrones o relaciones que antes no podían apreciarse.
Dos mujeres y una investigación conectada
Paula y Sibora son dos víctimas distintas y cada procedimiento debe analizarse con sus propias pruebas. La investigación de la muerte de Paula fue la circunstancia que permitió reabrir con fuerza el caso de Sibora y localizar finalmente sus restos.
El hallazgo puso fin a nueve años de incertidumbre sobre el paradero de la joven, aunque abrió una nueva fase judicial para determinar todas las responsabilidades relacionadas con su muerte.