Málaga, 12 de enero de 1928. Dolores Doña Jiménez, costurera de veinticinco años, regresaba de entregar ropa cuando Manuel Alba Navarrete la esperó a la altura del número 29 del Paseo de Reding. Ella había terminado la relación. Él no aceptó la decisión y le disparó dos veces.
La secuencia está reconstruida a partir de la prensa de la época: encuentros anteriores para intentar reanudar el noviazgo, una negativa clara, el arma y la huida. Dolores murió poco después en el Hospital Noble. Manuel se presentó ante la Policía aproximadamente noventa minutos más tarde.
La decisión de Dolores
Dolores vivía en la Coracha y trabajaba como costurera. Había comunicado por carta que no deseaba continuar la relación. El acusado, natural de Vélez-Málaga y de veintiocho años, la aguardó en varias ocasiones para presionarla. El crimen no nació de una discusión entre iguales, sino de la negativa de un hombre a aceptar la autonomía de una mujer.
Las crónicas conservaron un diálogo atribuido a ambos instantes antes de los disparos. No es necesario reproducirlo como transcripción literal para entender el sentido de la escena: Manuel exigió una última respuesta y Dolores mantuvo su negativa.
Del Paseo de Reding al Hospital Noble
Los disparos se produjeron a media tarde, en una de las vías más reconocibles de Málaga. El agresor arrojó el arma y huyó en dirección a El Palo. La proximidad del Hospital Noble permitió trasladar a Dolores con rapidez, pero no sobrevivió.
Manuel Alba se entregó hacia las cinco de la tarde. La entrega voluntaria no borraba el acecho previo, el uso del revólver ni la muerte. El procedimiento avanzó con una rapidez relativa para la época y la vista se celebró unos ocho meses después.
Quince años de condena
Según la reconstrucción histórica consultada, el tribunal condenó a Manuel Alba Navarrete a quince años de prisión y al pago de 10.000 pesetas de indemnización a la familia de Dolores. La calificación citada fue homicidio «con desprecio de sexo», una fórmula jurídica y moral propia de aquel tiempo.
La pena confirma que no estamos ante una leyenda urbana, sino ante un crimen con respuesta judicial documentada por la prensa. No obstante, mientras no se consulte la sentencia original, conviene no añadir datos sobre atenuantes, composición exacta del tribunal o recursos posteriores.
El falso romanticismo del «crimen pasional»
Parte de la prensa conservadora lo incluyó entre los llamados crímenes pasionales, pero también dejó escrita una crítica sorprendentemente clara: eran actos bárbaros que revelaban la idea absurda que algunos hombres tenían sobre el papel de la mujer. Esa observación permite leer el caso desde su propio tiempo sin aceptar el eufemismo.
Dolores no murió por una pasión desbordada. Murió porque su expareja decidió castigarla por romper el noviazgo. En el lenguaje actual hablamos de violencia machista y de un asesinato precedido por conductas de acoso.
La memoria de este caso pertenece tanto a la historia judicial como a la historia de las mujeres trabajadoras de Málaga. Dolores recorría la ciudad para entregar ropa; su labor cotidiana quedó interrumpida en un lugar público por quien pretendía decidir por ella.
Serie histórica: este artículo forma parte de la recuperación de crímenes y procesos judiciales antiguos de Málaga. También puede consultarse el caso ya publicado sobre el asesinato de Manuel Heredia Loring en 1891.
Fuentes y criterio documental
- Reconstrucción histórica con referencias a la prensa de 1928
- Hemeroteca del Archivo Municipal de Málaga
El Caso Málaga distingue entre hechos acreditados en expedientes o prensa de época y reconstrucciones posteriores. Las versiones que no han podido confirmarse se presentan como tales.