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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Crónica Negra

El crimen de Alcàsser: tres adolescentes asesinadas, un condenado y un fugitivo que nunca apareció

El caso Alcàsser marcó para siempre la crónica negra española. Tres adolescentes desaparecieron en 1992, sus cuerpos fueron hallados 75 días después y una parte esencial del caso sigue abierta.

Composición editorial no documental sobre el crimen de Alcàsser
Composición editorial no documental de El Caso Málaga.
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El crimen de Alcàsser ocupa un lugar central en la crónica negra española por la brutalidad de los hechos, por el impacto social que provocó y por las preguntas que siguen abiertas más de tres décadas después. Miriam García, Antonia Gómez y Desirée Hernández, tres adolescentes de Alcàsser, desaparecieron el 13 de noviembre de 1992 cuando se dirigían a una fiesta en la localidad valenciana de Picassent.

La noche en la que desaparecieron

Las jóvenes salieron de Alcàsser con la intención de acudir a una fiesta organizada en una discoteca de Picassent. Al no disponer de transporte propio, hicieron autoestop. A partir de ese momento se perdió su rastro. La desaparición movilizó a familias, vecinos y fuerzas de seguridad y se convirtió rápidamente en un asunto de enorme repercusión nacional.

Durante 75 días se desarrollaron búsquedas en distintos puntos de la provincia de Valencia. La cobertura mediática fue creciendo de forma excepcional hasta convertir el caso en un fenómeno social que desbordó los límites habituales de la información de sucesos.

El hallazgo de los cuerpos

El 27 de enero de 1993 fueron encontrados los cuerpos de las tres adolescentes en una fosa situada en el paraje de La Romana, en el término municipal de Tous. El descubrimiento confirmó el peor desenlace posible y abrió una investigación que desde sus primeros compases estuvo acompañada por una enorme presión pública.

Las diligencias policiales condujeron hacia Miguel Ricart y Antonio Anglés. Ricart fue detenido y posteriormente juzgado y condenado. Anglés logró huir y nunca llegó a ser localizado, convirtiéndose en uno de los fugitivos más conocidos de la historia criminal española.

La fuga de Antonio Anglés

La desaparición de Antonio Anglés añadió al caso una dimensión que todavía hoy mantiene abiertas numerosas incógnitas. Tras escapar de las fuerzas de seguridad, su pista se situó en distintos puntos de España y posteriormente en el extranjero. Una de las hipótesis más conocidas sostuvo que pudo embarcarse como polizón en un buque con destino a Irlanda, aunque nunca se pudo establecer de manera definitiva qué ocurrió después.

Con el paso del tiempo han surgido numerosas teorías sobre su posible muerte, su ocultación bajo otra identidad o su huida a otro país. Ninguna ha permitido cerrar de forma concluyente esa parte del caso.

Un juicio que no cerró todas las preguntas

Miguel Ricart fue el único condenado por los asesinatos. El proceso judicial no puso fin al debate público. Distintas pruebas, testimonios y cuestiones relacionadas con la investigación fueron objeto de controversia durante años. RTVE ha recordado que el caso seguía abierto tres décadas después y que en las pruebas analizadas aparecieron perfiles genéticos pertenecientes a varias personas.

La ausencia de Antonio Anglés impidió que uno de los principales acusados se sentara ante un tribunal. Esa circunstancia es una de las razones por las que Alcàsser continúa siendo percibido como un caso incompleto.

El impacto sobre la televisión y la sociedad

La cobertura del crimen supuso un antes y un después en la televisión española. Programas de máxima audiencia emitieron durante horas testimonios de familiares, vecinos, investigadores y personas relacionadas con el caso. El tratamiento informativo recibió posteriormente numerosas críticas por la exposición de las familias y por la utilización de detalles especialmente sensibles.

El caso abrió un debate sobre los límites del periodismo de sucesos, la protección de las víctimas y la responsabilidad de los medios cuando un crimen provoca una atención pública extraordinaria.

Más de treinta años después

Alcàsser sigue formando parte de la memoria colectiva. El nombre de las tres jóvenes continúa asociado a uno de los episodios criminales más conocidos de España, pero también a una investigación que dejó cuestiones sin resolver.

Mientras Antonio Anglés siga sin aparecer y no exista una explicación definitiva de su destino, el caso conservará una dimensión abierta. La historia de Miriam, Toñi y Desirée no es únicamente la de un triple asesinato: es también la de una sociedad que descubrió hasta qué punto un crimen podía modificar la manera de informar, investigar y recordar a las víctimas.