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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

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Juicios históricos

Calle Gerona, 1996: el doble crimen que comenzó en Torremolinos y terminó en Málaga

Un hombre mató a su mujer en Torremolinos y después a su cuñado en la calle Gerona de Málaga en junio de 1996. Se entregó en Antequera.

Portada editorial de EL CASO MÁLAGA. Calle Gerona: doble crimen, Málaga, 1996. Composición gráfica.
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La mañana del 21 de junio de 1996 comenzó con una escena de extrema violencia en la calle Gerona de Málaga. Un hombre estaba saliendo con su vehículo del garaje cuando otro se acercó a la ventanilla y abrió fuego. Murió allí mismo. Pocas horas después, los agentes supieron que el episodio formaba parte de un doble crimen: la esposa del autor había sido asesinada previamente en Torremolinos.

La víctima de la calle Gerona era Antonio García Laguna, de 43 años. Quien disparó contra él fue, según la confesión recogida entonces por la Policía, su cuñado Antonio Gómez Muñoz, de 39 años. Los testimonios reunidos en el lugar situaron el ataque alrededor de las ocho de la mañana, junto a la antigua Jefatura de Tráfico y el Edificio de Usos Múltiples. La investigación describió cinco disparos de escopeta dirigidos contra el conductor.

Una mañana de violencia en la calle Gerona

Antonio García Laguna salía en coche de su garaje hacia las ocho de la mañana cuando fue abordado. Los testimonios recabados entonces describieron a un hombre que se acercó a la ventanilla del conductor y disparó. El vehículo se desplazó sin control hasta chocar contra un contenedor. El agresor se aproximó de nuevo y efectuó más disparos, según la información reunida por Servimedia el propio 21 de junio de 1996. La víctima murió en aquella calle de Málaga, junto a instalaciones administrativas por las que a esa hora ya transitaban personas.

La brutalidad del ataque convirtió el escenario en un punto central de la investigación. Quienes estaban cerca aportaron testimonios sobre el desarrollo de los hechos y la huida. Para la Policía, no se trataba únicamente de identificar a un tirador: pronto se supo que había otra víctima mortal y que ambos asesinatos guardaban relación familiar.

El primer escenario estaba en Torremolinos

Antes del ataque de la calle Gerona, María del Carmen Zaragoza Ramírez, de 32 años, había muerto de un disparo de escopeta en un descampado de Torremolinos. El lugar se situaba en el entorno del Palacio de Congresos y de un parque acuático. La localización de su cuerpo llevó a los agentes a reconstruir lo que había sucedido durante la madrugada, antes de que se produjera el segundo homicidio en Málaga capital.

María del Carmen era la esposa de Antonio Gómez Muñoz y Antonio García Laguna, la víctima de la calle Gerona, era su cuñado. La relación entre ambos crímenes no nació de una coincidencia geográfica: estaba en ese vínculo familiar y en la confesión que las fuentes policiales atribuyeron al sospechoso. Las primeras informaciones utilizaron expresiones como «crimen pasional». Hoy conviene evitar esa etiqueta, que no describe adecuadamente la violencia y puede desplazar la responsabilidad del autor hacia supuestas explicaciones sentimentales.

La entrega en Antequera

Después de los dos asesinatos, Antonio Gómez Muñoz se presentó en una dependencia policial de Antequera. Según informó Servimedia aquel mismo día, confesó las dos muertes. El dato permitió relacionar los escenarios de Torremolinos y Málaga, pero no debe confundirse una confesión policial recogida por la prensa con una sentencia que establezca una pena concreta. Son fases distintas del procedimiento penal.

Las crónicas de junio de 1996 recogieron las identidades y edades de las víctimas y del hombre que se entregó. También describieron la intervención policial y parte de los testimonios sobre la calle Gerona. No obstante, la documentación consultada para esta reconstrucción no proporciona una resolución judicial firme con el fallo definitivo de la causa. Atribuir una condena o afirmar que se impuso una pena determinada sería ir más allá de lo que permiten esas fuentes.

Dos localidades, una sola secuencia

El recorrido de los hechos obliga a mirar a dos puntos de la provincia. La primera muerte se produjo en Torremolinos; la segunda, en una calle de Málaga capital, cuando la víctima abandonaba su domicilio. Entre ambos escenarios hubo un desplazamiento y, después, una entrega a la Policía en Antequera. La cronología permite comprender la dimensión provincial del caso sin necesidad de reconstruir conversaciones, pensamientos o motivos que nadie ha documentado.

El detalle más doloroso de esta historia es que una mujer y un hombre fueron asesinados en cuestión de horas dentro de una misma familia. Recuperar el crimen décadas después exige nombrar a las víctimas, explicar dónde ocurrió cada ataque y mantener la prudencia sobre los extremos judiciales que no constan en los documentos localizados.

Las horas que unieron los dos escenarios

La noticia de la muerte de Antonio García Laguna se conoció desde primera hora de la mañana en Málaga. Mientras se reunían testimonios junto al garaje, en Torremolinos se localizó el cadáver de María del Carmen Zaragoza. La conexión entre ambos hechos se aclaró con la entrega del sospechoso en Antequera. Esa secuencia, recogida por la agencia Servimedia el mismo día, explica por qué las primeras informaciones cambiaron de un homicidio investigado en la capital a un doble crimen que afectaba a dos localidades.

Al reconstruir hoy aquellas horas, resulta más riguroso mantener separado el relato de los testigos de calle Gerona, los hallazgos policiales en Torremolinos y la confesión que se comunicó desde Antequera. La proximidad temporal entre las muertes no autoriza a rellenar con conjeturas los desplazamientos, las conversaciones previas ni la motivación. Las víctimas y sus familias merecen un relato que no convierta las incertidumbres de la investigación en escenas imaginadas.