En 1912, la detención de Enriqueta Martí en Barcelona desencadenó una de las mayores explosiones de miedo y sensacionalismo de la prensa española. Su nombre quedó unido para siempre al apodo de la «Vampira del Raval», a desapariciones de menores y a acusaciones que, con el paso del tiempo, han sido objeto de importantes revisiones históricas.
El caso comenzó cuando una niña desaparecida fue localizada en una vivienda relacionada con Martí. El hallazgo puso el foco sobre una mujer que ya era conocida en ambientes marginales y que fue acusada de utilizar a menores para prostitución y otros fines.
La prensa construye un monstruo
Los periódicos de la época publicaron historias cada vez más extremas. Se habló de asesinatos, remedios elaborados con restos humanos, redes de clientes poderosos y decenas de niños desaparecidos. Muchas de esas afirmaciones circularon sin pruebas concluyentes.
La figura de Enriqueta Martí se transformó así en un personaje casi legendario. La prensa necesitaba un rostro para explicar el temor por la desaparición de menores y lo encontró en una mujer pobre, marginal y socialmente aislada.
Qué está probado y qué sigue en discusión
La explotación de menores y las circunstancias en las que vivían algunas niñas vinculadas a Martí forman parte del núcleo real del caso. Sin embargo, investigaciones posteriores han cuestionado que existieran pruebas suficientes para atribuirle la larga lista de asesinatos que la leyenda popular terminó adjudicándole.
La diferencia entre expediente judicial, prensa sensacionalista y memoria colectiva es esencial para comprender la historia.
Una muerte antes del juicio
Enriqueta Martí murió en prisión antes de que pudiera celebrarse un juicio que aclarara de manera definitiva todas las acusaciones. Esa ausencia de una sentencia contribuyó a que el relato creciera sin un cierre judicial sólido.
El Raval como escenario de una época
La Barcelona de comienzos del siglo XX tenía enormes bolsas de pobreza, prostitución y explotación infantil. El caso reflejó esas desigualdades y mostró cómo los sectores más vulnerables podían desaparecer de la atención pública hasta que un gran escándalo obligaba a mirar.
Hoy, la «Vampira del Raval» sigue siendo uno de los grandes nombres de la crónica negra española, pero también un ejemplo de cómo un caso real puede deformarse durante décadas hasta convertirse en mito.