Luisa Fernanda Aguirre Pérez relata cómo perdió el contacto con su hermana, Clara Inés Aguirre Pérez, que residía en Málaga. Repasa los mensajes posteriores, la videollamada que mantuvo una amiga de Italia y la comunicación atribuida a la Policía según la cual Clara habría sido localizada y manifestado que no quería contacto con sus familiares.
La conversación fue normal. Hablaron de los hijos, de la rutina diaria y de asuntos de familia. Nada en la llamada del 3 de octubre de 2026 hizo pensar a Luisa Fernanda Aguirre Pérez que sería, según explica, la última vez que hablaría directamente con su hermana mayor, Clara Inés Aguirre Pérez, nacida en Buenaventura (Valle del Cauca, Colombia) y residente en Málaga.
Después llegaron los intentos de contacto sin respuesta, la preocupación de sus hijos, diferentes mensajes que la familia no supo interpretar y una videollamada con una amiga de Clara en Italia que sus allegados consideran especialmente desconcertante. Finalmente, según la versión familiar, varios conocidos recibieron de la Policía la información de que Clara había sido localizada y había pedido no ser buscada.
La redacción ha tenido acceso a copias de dos denuncias registradas en España el 13 de octubre y de una ficha de búsqueda de Colombia. Estas acreditan que se formularon las denuncias y qué declararon sus comparecientes, pero no prueban por sí mismas las circunstancias relatadas ni el paradero actual de Clara.
La localización atribuida a la Policía no ha sido confirmada de forma independiente por esta redacción. La familia insiste en que no ha podido hablar directamente con Clara y quiere saber si está bien. La voluntad de una persona adulta de no comunicarse con sus familiares, si se confirma que se encuentra segura y actúa libremente, debe respetarse.
De Cali a Madrid y, finalmente, Málaga
¿Por qué llegó Clara a España y cómo terminó instalándose en Málaga?
Luisa cuenta que su hermana viajó a España hace aproximadamente año y medio para estudiar un programa relacionado con Dirección Comercial y Marketing. Su primera residencia estuvo vinculada a Madrid. Según lo que Clara relataba en casa, vivía a las afueras y se desplazaba en tren para asistir a clases presenciales algunos días. El coste de vida le resultó complicado y decidió trasladarse.
«Se trasladó hacia Málaga, le gustó Málaga, así que decidió quedarse en Málaga y decidió tomar las clases de forma virtual», explica la hermana.
Con el tiempo, Clara pasó también varios meses en Italia, donde dijo a su familia que había trabajado como camarera. Regresó temporalmente a Colombia para gestionar documentación y después volvió a Málaga. Luisa insiste en que algunos detalles de sus trámites administrativos y de sus centros de estudio no los conoce de primera mano.
¿En qué trabajaba antes de que se interrumpiera el contacto?
Según Luisa, Clara tenía experiencia profesional en manicura y tratamientos de belleza. Contó a su familia que había comenzado a trabajar en un establecimiento de uñas regentado por una colombiana, y que estaba próxima a cumplir su primer mes allí. También les dijo que acudía por las mañanas a clases de inglés con una orientación práctica para atender a clientes.
Su hermana afirma que Clara le había hablado de un contrato laboral indefinido que consideraba importante para sus gestiones documentales. La redacción no dispone de ese contrato ni ha comprobado la identidad del establecimiento. Por este motivo, el empleo y sus condiciones figuran aquí exclusivamente como información comunicada por la familia.
¿Qué importancia tenía el ciclismo en su vida?
«Es ciclista, hacía competencias en Colombia de ciclismo, de atletismo, de todo un poco porque le gusta el deporte», señala Luisa. Relata que su hermana utilizaba Strava, salía en bicicleta durante su estancia en España y había realizado una ruta europea junto a dos amigos de Cali. Según su recuerdo, el trayecto pasó por Suiza e Italia, y Clara había compartido fotografías de la experiencia.
También había visitado Fráncfort durante aproximadamente una semana. Esta afición deportiva condicionó la interpretación inicial de su silencio: la familia llegó a pensar que hubiera sufrido un accidente en una salida en bicicleta. Se trató de una primera preocupación, no de un accidente confirmado.
La última conversación: 3 de octubre
¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ella?
Luisa sitúa el último contacto directo el 3 de octubre, por la mañana según la hora de Colombia y otros países latinoamericanos. Hablaron durante varias horas, aproximadamente desde las ocho hasta cerca de las once, y conversaron especialmente sobre los hijos de Clara.
«Ella se veía normal», asegura Luisa. Recuerda que su hermana estaba preparando el almuerzo y que quizá había salido antes a caminar o montar en bicicleta, aunque no puede precisar cuál de las dos actividades había realizado aquel día. Luisa se despidió porque iba a conducir. No recuerda ninguna señal que le hiciera sospechar que Clara estaba en dificultades.
¿Qué hizo que comenzaseis a preocuparos?
El lunes siguiente, una de las hijas de Clara escribió a su tía para preguntarle si había hablado con ella. Luisa respondió que sí, el sábado anterior, pero que no había vuelto a tener noticias. Le envió un mensaje por WhatsApp sin obtener respuesta.
Después otra de las hijas pidió noticias. Hacia el miércoles, según Luisa, la familia ya percibía la situación como anómala. El principal motivo era la interrupción de las videollamadas habituales con el hijo menor de Clara. La hermana explica que el contacto frecuente con sus hijos constituía una parte importante de su rutina.
Para preservar su intimidad, no se publican los nombres ni otros datos personales de los menores.
Las visitas al entorno de Clara y los primeros mensajes
¿Pudisteis conseguir que alguien fuera a buscarla a Málaga?
La familia se encontraba repartida entre Colombia y otros países latinoamericanos, por lo que pidió ayuda a conocidos en Málaga. Según la hermana, consiguieron localizar el edificio en el que creían que residía Clara, en el barrio de El Torcal, y varias personas acudieron a preguntar.
Luisa afirma que esas personas hablaron con quien identificaron como el casero, quien les habría dicho que Clara estaba bien, aunque no la había visto recientemente, y no les permitió entrar en la vivienda. La redacción no ha contrastado esta conversación con sus participantes. No se facilita la dirección exacta ni se identifica a terceros ajenos a la entrevista.
La denuncia presentada en Málaga recoge otra versión aportada por un familiar sobre una visita al domicilio el 9 de octubre. El denunciante manifestó que un hombre al que identificó como propietario y conviviente le dijo que Clara estaba bien y que no quería hablar con nadie. El mismo declarante indicó que desconocía si Clara se encontraba dentro de la vivienda y si continuaba allí su bicicleta. La denuncia documenta esas afirmaciones, no una comprobación policial de la presencia o el bienestar de Clara.
Los conocidos, continúa Luisa, plantearon esperar algo más ante la posibilidad de que Clara estuviera fuera practicando ciclismo o se hubiera quedado sin batería. Pero el paso de los días y el comportamiento de los mensajes y llamadas incrementaron la incertidumbre.
¿Llegaron comunicaciones que pudieran ser de Clara?
La hermana habla de un mensaje recibido por una hija sobre un curso ofertado en Colombia. A la familia le sorprendió que no incluyera una respuesta directa a sus preocupaciones. Más tarde, asegura, apareció una publicación asociada a una cuenta de Clara que mencionaba Suiza. Una hija intentó preguntar por Messenger si su madre estaba bien, sin obtener la respuesta que esperaba.
Luisa también relata que llegó un mensaje a uno de los teléfonos difundidos en el cartel de búsqueda. Según su descripción, la persona que lo escribió decía que Clara estaba pasando por estrés, no quería hablar con nadie y se pondría en contacto cuando lo decidiera. A sus familiares les resultaron extrañas determinadas expresiones, aunque el léxico de un mensaje no permite identificar con seguridad a su autor.
Todos estos episodios son descritos por la entrevistada. La actividad de una cuenta digital, por sí sola, no determina quién utiliza un dispositivo ni acredita un desplazamiento físico.
La videollamada de siete minutos con una amiga en Italia
¿Qué os contó la amiga que habló con ella por videollamada?
Luisa explica que una conocida de Clara residente en Italia consiguió mantener una videollamada con un contacto asociado al teléfono de su hermana. La denuncia presentada en Palma de Mallorca recoge esta comunicación y la fecha del 9 de octubre de 2026, de acuerdo con lo que el denunciante trasladó a los agentes. La amiga les trasladó que el modo de hablar le pareció inhabitual, con respuestas breves y silencios. Según ese relato, no logró ver claramente el rostro de Clara y creyó escuchar una voz masculina de fondo.
«Que ella le respondió que estaba bien, pero que le respondía como si estuviera drogada», señala Luisa al reproducir la impresión que le transmitió la amiga. Se trata de una apreciación testimonial, no de una constatación de consumo de sustancias ni de coacción.
La misma amiga habría preguntado si Clara estaba acompañada y por qué no respondía a sus hijos. Según el relato, recibió respuestas poco habituales e invitaciones a viajar a España que tampoco comprendió.
La familia ha facilitado una fotografía de una conversación de WhatsApp en la que se observa el registro de una videollamada de siete minutos a las 12:56, una llamada posterior sin respuesta y varios mensajes preguntando si la destinataria estaba bien e instándola a comunicarse con su familia. La imagen respalda la existencia de ese registro en la pantalla fotografiada, pero no permite saber quién respondió, verificar la identidad de quien hablaba ni determinar su estado. La fecha exacta del registro también debe contrastarse con los datos originales.

Las gestiones para presentar denuncias
¿Cómo acudió la familia a las autoridades?
La hermana relata numerosas dificultades para realizar gestiones desde el extranjero. Según su versión, se contactó con instancias colombianas y se cursaron solicitudes a través de un consulado. Añade que el padre y el esposo de Clara fueron a la Fiscalía en Cali para poner en conocimiento los hechos.
En España, prosigue, un primo de la familia residente en Palma de Mallorca presentó una denuncia, y conocidos de Málaga acudieron también a dependencias policiales. Luisa asegura que en Mallorca se interesaron por fotografías y tatuajes para identificar a su hermana.
La redacción ha podido examinar las copias de las denuncias, con los siguientes datos de registro: 13 de octubre de 2026, a las 19:14 horas, en Palma de Mallorca (atestado 13457/26), y 13 de octubre de 2026, a las 22:24 horas, en Málaga capital (atestado 31789/26). En esta segunda comparecencia se aportaron fotografías recientes de Clara. La documentación prueba la formalización de ambas denuncias, sin certificar la veracidad de todos los hechos narrados en ellas.
También figura una ficha colombiana de búsqueda fechada el 13 de octubre, tramitada en Cali. El documento colombiano consigna Buenaventura, en el Valle del Cauca, como lugar de nacimiento, y una estatura de 1,57 metros. La denuncia de Mallorca estima 1,55 metros y describe dos tatuajes: una flor en la mano izquierda y un atrapasueños en el antebrazo derecho. Se trata de datos de identificación que podrían resultar útiles para contrastar posibles avistamientos.
Hay una diferencia en la fecha consignada: la denuncia de Mallorca sitúa la desaparición el 3 de octubre, mientras que en la denuncia de Málaga figura el 5 de octubre como fecha de los hechos denunciados. La hermana sitúa su última comunicación directa el día 3. No debe presentarse esa diferencia administrativa como prueba de que haya ocurrido un hecho delictivo, y no ha sido aclarada por la Policía.
La comunicación atribuida a la Policía y las dudas de la familia
¿Qué os comunicaron acerca de una posible localización de Clara?
Luisa afirma que, mientras unos conocidos estaban haciendo gestiones en una comisaría malagueña, un agente les comunicó que Clara ya había sido localizada. Según le transmitieron, los policías habrían hablado con ella y les habría dicho que estaba bien y no deseaba que la familia siguiera buscándola.
«No nos quisieron dar la información, o sea, dijeron que no podían dar la información por protección de datos», dice Luisa, al explicar que los familiares no conocieron la ubicación en la que presuntamente se había producido esa comprobación.
Su familia desearía recibir una confirmación directa de Clara, pero el hecho de que una persona adulta se encuentre localizada no significa que las autoridades deban revelar su domicilio, facilitar un vídeo o imponer una comunicación familiar. Si una persona está segura y decide libremente no contactar con sus allegados, su voluntad y privacidad deben respetarse.
Por ahora, EL CASO MÁLAGA no ha obtenido confirmación policial independiente sobre las circunstancias de esa supuesta localización. Por ello tampoco puede sostener que Clara continúe desaparecida ni que la Policía haya cometido irregularidad alguna.
¿Por qué no consideráis esclarecida la situación?
Luisa recuerda que un tío envió al teléfono de Clara un mensaje en el que pedía una comunicación clara y anunciaba que acudirían a Interpol si no obtenían respuesta. Según su declaración, después fue bloqueado en WhatsApp. La hermana relaciona temporalmente ese episodio con la noticia de la supuesta localización policial.
También le llama la atención una discrepancia en los horarios: sostiene que los conocidos habrían recibido una explicación según la cual unas gestiones policiales se habían iniciado por la mañana a raíz de una denuncia formulada en Palma de Mallorca. La copia de esa denuncia fija su registro a las 19:14 horas del 13 de octubre. No consta, sin embargo, qué actuación concreta se realizó antes, a qué aviso se refería el interlocutor o si existían otras comunicaciones policiales. Por tanto, la diferencia no demuestra irregularidad ni permite reconstruir la cronología de una presunta localización.
La documentación consultada tampoco contiene constancia de una comprobación policial independiente del paradero de Clara ni de su consentimiento para divulgar información personal. Una persona adulta localizada y segura puede decidir no mantener contacto con su familia.
¿Qué esperáis en este momento?
Luisa destaca la preocupación de los hijos de Clara y el esfuerzo que están realizando sus padres y hermanas desde la distancia. Cuenta que la familia ha llegado a plantearse viajar a España para intentar aclarar la situación.
«No nos vamos a quedar tranquilos hasta saber de ella», expresa durante la declaración. Su petición es tener certeza de que Clara se encuentra bien y conocer, en la medida que ella libremente lo permita, si desea mantener o suspender el contacto familiar.
La entrevistada insiste en que lo que más desconcierta a sus allegados es el contraste entre la relación habitual de Clara con sus hijos y la interrupción del contacto de forma total.