Abuya (Nigeria). Las Fuerzas Armadas nigerianas han informado de una amplia serie de operaciones de seguridad desarrolladas durante la última semana que se han saldado con el rescate de 43 personas secuestradas, la muerte de 26 presuntos terroristas y la detención de 15 sospechosos.
El balance fue comunicado este viernes por la dirección de operaciones militares del país y engloba actuaciones realizadas en diferentes zonas, especialmente en regiones castigadas desde hace años por los secuestros, el terrorismo y la actividad de grupos armados.
Decenas de secuestrados recuperan la libertad
Entre las intervenciones comunicadas figuran rescates de víctimas retenidas en el noroeste de Nigeria. En el estado de Katsina, seis personas fueron liberadas en la carretera Dandume-Sheme, mientras que otra actuación en Zamfara permitió rescatar a otras seis víctimas, algunas con heridas leves.
El ejército sostiene que el conjunto de dispositivos desplegados durante la semana permitió recuperar a 43 personas que permanecían secuestradas en diferentes puntos del país.
Operaciones simultáneas contra grupos armados
Las autoridades militares cifran además en 26 los presuntos terroristas muertos durante los enfrentamientos y en 15 las personas detenidas por su posible relación con distintas actividades criminales. Las cifras proceden del balance oficial de las Fuerzas Armadas y deberán contextualizarse conforme se conozcan más detalles de cada operación.
Los dispositivos también alcanzaron el delta del Níger, donde los militares aseguran haber frustrado el robo y procesamiento ilegal de aproximadamente 205.000 litros de crudo y productos petrolíferos.
El secuestro, uno de los grandes problemas de seguridad de Nigeria
Nigeria mantiene abiertos numerosos frentes de seguridad. A la amenaza de organizaciones yihadistas en el noreste se suman bandas dedicadas al secuestro y la extorsión en otras regiones, además del robo de petróleo y otras formas de crimen organizado.
Las operaciones de rescate constituyen una prioridad para las fuerzas de seguridad en un país donde los ataques a carreteras, aldeas y comunidades rurales continúan provocando desplazamientos y secuestros. Las autoridades no han dado por cerrados los dispositivos y mantienen actuaciones en varias zonas.