Puerto Rico (Estados Unidos). La Guardia Costera estadounidense ha interceptado una embarcación sospechosa de narcotráfico a unas 50 millas al sur de Puerto Rico con aproximadamente 7.250 libras de cocaína a bordo, más de tres toneladas de droga cuyo valor ha sido estimado en 54,5 millones de dólares.
La actuación fue realizada por la tripulación del guardacostas Richard Dixon con apoyo de medios aéreos de la Guardia Costera y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Cinco personas que viajaban en la embarcación quedaron detenidas mientras continúa la investigación.
Una interceptación en aguas del Caribe
La operación se desarrolló el 22 de agosto y fue comunicada públicamente este viernes 28. Los equipos de vigilancia detectaron la embarcación y coordinaron su interceptación antes de que el cargamento pudiera continuar su ruta.
Tras asegurar la nave, los agentes localizaron la gran cantidad de cocaína que transportaba. La embarcación fue posteriormente destruida al considerarse un peligro para la navegación, según la información oficial.
Más de tres toneladas de cocaína
El cargamento intervenido ronda los 3.288 kilos. Las autoridades estadounidenses calculan que su valor aproximado alcanza los 54,5 millones de dólares, una cifra que sitúa la actuación entre las operaciones marítimas de relevancia desarrolladas recientemente en el Caribe.
Los cinco ocupantes permanecen detenidos a la espera de que avance la investigación y se determinen las responsabilidades penales correspondientes. Las autoridades no han detallado todavía públicamente el origen final del cargamento ni su destino previsto.
El Caribe, corredor estratégico del narcotráfico
Las rutas marítimas próximas a Puerto Rico son objeto de vigilancia permanente por su utilización histórica por organizaciones transnacionales para trasladar cocaína hacia Estados Unidos y otros mercados.
La Guardia Costera mantiene patrullas combinadas con medios aéreos y otras agencias federales para detectar embarcaciones sospechosas. En este caso, la coordinación entre unidades marítimas y aéreas permitió detener el transporte antes de que la droga alcanzara tierra.