Un tribunal de Países Bajos ha condenado a cadena perpetua a un ciudadano ruandés de 66 años por su participación en el genocidio de 1994, tras una investigación que reconstruyó ataques contra comunidades tutsis y recabó el testimonio de decenas de testigos.
La sentencia fue dictada por el Tribunal de Distrito de La Haya, que consideró acreditada la implicación del acusado en acciones violentas desarrolladas durante uno de los episodios más graves de violencia masiva del final del siglo XX.
Ataques contra población tutsi
Según la resolución, el condenado participó en agresiones contra civiles tutsis, incluidos saqueos y el incendio de viviendas. El tribunal también le atribuyó participación en un ataque con granada contra personas que se habían refugiado en un estadio.
La identidad del condenado no fue difundida públicamente en la información inicial sobre la sentencia. Tras abandonar Ruanda, el hombre se instaló en Países Bajos, donde fue detenido y procesado años después.
Más de 30 testigos durante la investigación
El procedimiento incluyó entrevistas a más de 30 testigos, la mayoría en Ruanda. Nueve víctimas o familiares de víctimas estuvieron presentes durante el proceso judicial.
El tribunal subrayó la gravedad excepcional de los hechos y concluyó que la pena de cadena perpetua era la respuesta adecuada por el sufrimiento provocado y por la naturaleza de los crímenes.
Justicia décadas después del genocidio
El genocidio de Ruanda de 1994 causó la muerte de más de 800.000 personas, principalmente tutsis y hutus moderados, en una campaña de exterminio impulsada por extremistas hutus.
La sentencia vuelve a poner de relieve los esfuerzos de distintos países europeos para perseguir crímenes internacionales incluso décadas después de que fueran cometidos, cuando los sospechosos han establecido su residencia fuera de sus países de origen.
Imagen destacada: composición editorial corporativa de El Caso Málaga, no documental.