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El Caso, noticias nacionales de sucesos con origen en Málaga

EDICIÓN NACIONALMálaga, origen de la noticia

Denuncias Vecinales

La Junta asegura que los menús son seguros, pero exige más raciones ante las quejas en Málaga

La consejera María del Carmen Castillo asegura que los menús son seguros, pero reconoce incidencias y exige más raciones y controles. Las quejas en Málaga y 16 inspecciones deficientes en 2023 contextualizan la polémica.

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La Junta de Andalucía defiende que los menús de los comedores escolares son «seguros, saludables y nutritivos», pero al mismo tiempo reconoce incidencias en la prestación del servicio, la apertura de expedientes y la exigencia a la empresa afectada de un plan para reforzar los controles y aumentar las raciones. La respuesta de la consejera de Educación, María del Carmen Castillo, en el Parlamento andaluz este jueves 22 de octubre llega en medio de las reclamaciones de familias de numerosos colegios de Málaga, documentadas en las últimas semanas por EL CASO MÁLAGA y otras fuentes.

La controversia no se limita a un centro ni a una fotografía de un plato. En la provincia se han planteado quejas por la cantidad de comida, su temperatura, presentación y aceptación por los menores; hay una protesta convocada para este viernes en Parque Clavero y existen antecedentes de inspecciones municipales desfavorables en comedores malagueños. La nueva nota oficial aporta la posición actual de la Consejería, pero deja sin respuesta pública varias preguntas: qué centros concretos han sido inspeccionados, qué irregularidades se han acreditado en cada uno y cómo se comprobará que las medidas anunciadas funcionan.

La consejera garantiza la seguridad de los menús, pero admite incidencias

En una nota de prensa oficial difundida el 22 de octubre de 2026, la Consejería de Educación recoge las explicaciones de María del Carmen Castillo sobre el servicio de comedor escolar. La consejera lo considera esencial para la conciliación de las familias y asegura que los alimentos están sometidos a controles de las autoridades sanitarias y de la Agencia Pública Andaluza de Educación (APAE).

Castillo sostiene que los problemas comunicados son puntuales y no representan, a juicio de la Junta, un fallo generalizado de toda la red andaluza. En los centros donde se detectan anomalías, afirma, se abre expediente, se recaba y contrasta información y se aplican sanciones si corresponde.

La consejera ha defendido expresamente que «en ningún caso se ha visto afectada la seguridad alimentaria» en relación con las incidencias a las que se refiere su intervención. Según su explicación, las irregularidades estudiadas se relacionan con posibles incumplimientos contractuales sobre las cantidades o la elaboración de los platos, que deben ser cuantificados antes de determinar su calificación y sus posibles consecuencias.

Esta distinción es importante: la Administración afirma que los alimentos cumplen las garantías sanitarias, mientras las familias cuestionan si las raciones realmente servidas son suficientes y si los platos llegan en condiciones aceptables. Que un menú sea seguro desde el punto de vista higiénico-sanitario no resuelve, por sí solo, una reclamación sobre cuánto come efectivamente cada niño.

Más cantidad, más supervisión y catas con las familias: las medidas exigidas

La principal novedad del comunicado es que la Consejería ha exigido a la empresa responsable de los comedores afectados un plan de refuerzo que, según la Junta, ya se ha presentado. El documento oficial enumera varias medidas:

  • Aumentar las cantidades de las raciones servidas.
  • Reforzar los controles de calidad y la supervisión del servicio.
  • Incorporar más personal destinado a tareas de control.
  • Revisar las plantillas de los menús.
  • Organizar catas con las familias para conocer la comida servida.

La nota no identifica por su nombre a la empresa a la que se ha exigido el plan, ni detalla el número de colegios afectados, los gramajes anteriores y nuevos, los plazos de implantación o los resultados de las verificaciones. Tampoco establece que las posibles sanciones anunciadas sean ya resoluciones firmes en Málaga.

El aumento de raciones anunciado resulta especialmente relevante porque la falta de cantidad figura entre las reclamaciones más repetidas. Sin embargo, la existencia de una medida correctora no permite deducir automáticamente que todas las denuncias formuladas hayan quedado demostradas. Hará falta comprobar qué ocurrió en cada centro y si los cambios llegan realmente a los platos.

Almudena Grandes: el escrito de las familias que publicó EL CASO MÁLAGA

Uno de los antecedentes más detallados es el del CEIP Almudena Grandes, en Teatinos. El 2 de octubre, EL CASO MÁLAGA publicó la reclamación formal del AMPA Nuevo Teatinos, presentada el 29 de septiembre y dirigida al servicio gestionado en ese colegio por Mediterránea Catering S. L.

El escrito recogía quejas sobre la cantidad de comida, la temperatura a la que se servían determinados platos, la cocción, las texturas, la presentación y el estado de algunas piezas de fruta. También cuestionaba cambios en el menú anunciado y el tiempo concedido a los menores para terminar de comer.

El AMPA sostenía que algunos escolares aseguraban quedarse con hambre, que en ocasiones recurrían al pan para completar la comida y que algunas familias consideraban necesario suplementar en casa lo consumido durante la jornada. Son manifestaciones recogidas en una reclamación documentada, no conclusiones de una inspección oficial sobre cada una de las incidencias.

Las familias reclamaron comprobar los gramajes reales según la edad, registrar la temperatura de los alimentos, revisar la preparación y el transporte, mejorar la comunicación y recibir una respuesta escrita con medidas y plazos verificables. Varias de aquellas peticiones coinciden con los refuerzos que la Junta anuncia ahora para los comedores afectados.

Parque Clavero: la protesta convocada para este viernes 23 de octubre

Otro foco del conflicto es el CEIP Parque Clavero, en Málaga capital. Como informó EL CASO MÁLAGA en su noticia sobre la movilización, la Plataforma de Familias por un Comedor Digno, con el respaldo del AMPA Jacaranda, ha convocado para este viernes 23 de octubre a las 14:00 horas un almuerzo de protesta a las puertas del colegio.

Las familias atribuyen el malestar a la calidad y la cantidad de las raciones, al aspecto y al sabor de determinados platos, y sostienen que algunos alumnos regresan a casa con hambre o rechazan la comida. Los convocantes reclaman también recuperar la cocina propia del centro como alternativa al sistema de catering de línea fría. La movilización no está dirigida contra la dirección del colegio ni contra sus monitoras, cuyo trabajo reconocen.

La protesta es una convocatoria de las familias, no una huelga laboral de los trabajadores del comedor, y todavía no se había celebrado a fecha de esta información. Tampoco es correcto presentar cada queja como un incumplimiento sanitario ya acreditado. Lo que consta es el desacuerdo de los usuarios y la exigencia de una respuesta de la Administración y de la empresa.

Las reclamaciones se extienden por otros colegios de Málaga y la provincia

Las quejas no terminan en los dos centros anteriores. La Federación de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado de Málaga (Fdapa) ha trasladado reclamaciones relativas a más de una veintena de colegios. Según el recuento difundido el 21 de octubre por la Cadena SER, la federación hablaba de unas 25 quejas recibidas, además de comunicaciones informales. La Administración, por su parte, había señalado a Málaga Hoy que contabilizaba seis reclamaciones formales en el presente curso.

La diferencia exige cautela: las comunicaciones recibidas por una federación de familias y los escritos registrados formalmente ante la Consejería no tienen por qué representar el mismo conjunto de expedientes. Tampoco debe equipararse sin más el número de quejas con el de colegios afectados.

En la relación de centros mencionados públicamente por representantes de las familias figuran, entre otros, los CEIP Las Cañadas de Las Lagunas de Mijas, Luis Cernuda de Málaga, Ximénez de Guzmán de Coín, Vicente Aleixandre y Custodio Puga de Torre del Mar, Félix Plaza Ramos de Alhaurín el Grande y Salvador Allende de la capital, así como el CPR Alcalde Juan García de La Viñuela.

Que un colegio figure en la relación de quejas de la federación no significa que haya sido sancionado o que existan las mismas deficiencias en todos los casos. La nota del 22 de octubre no acompaña una lista oficial de centros expedientados, inspeccionados o ya subsanados.

El antecedente de 2023: 16 visitas a seis comedores calificadas como deficientes

La polémica tiene antecedentes verificables anteriores al presente curso. La Memoria de 2023 del Servicio de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Málaga, en su página 7, documenta la intervención municipal dentro del programa EVACOLE de evaluación de la oferta alimentaria escolar, tras denuncias impulsadas por la Plataforma Comedores Dignos.

El documento oficial enumera seis centros visitados: Rectora Adelaida de la Calle, Rafael Alberti, Almudena Grandes, José Calderón, Lex Flavia Malacitana y Valle-Inclán. Los técnicos efectuaron 16 visitas presenciales y la memoria recoge el resultado «Deficiente» en todos los casos.

Este dato es más que una queja vecinal: es el resultado que figura en una memoria municipal publicada. Pero su significado tiene límites. Se refiere a 2023; el pasaje no ofrece el detalle individual de cada deficiencia, no acredita que persistan en 2026 y no atribuye por sí mismo las incidencias de todos los centros a una única empresa. La memoria municipal puede consultarse aquí, en la página 7.

El antecedente permite formular una pregunta concreta a las administraciones: ¿qué medidas se adoptaron tras aquellas evaluaciones y qué resultados reflejan las inspecciones posteriores? No es posible responderla con la nota de prensa recibida hoy, que no aporta esa serie de datos.

San Manuel: una incidencia diferente, con cocina propia

El pasado septiembre, este periódico informó de la aparición de gusanos en un plato de sopa servido en el Colegio San Manuel de Málaga, después de que alumnos advirtieran de lo ocurrido. Según la información conocida entonces, la comida se había elaborado en la cocina del propio colegio y el centro inició revisiones internas.

Este episodio es diferente de las reclamaciones contractuales sobre raciones o presentación en centros con servicio externalizado. No puede atribuirse al catering de Almudena Grandes o Parque Clavero, ni su existencia demuestra que cualquier modalidad de cocina sea insegura por definición. Ilustra, eso sí, por qué es imprescindible estudiar cada incidente según sus circunstancias y conocer los resultados de sus controles, sin mezclar operadores ni causas.

De la supervisión anunciada el 5 de octubre al plan de refuerzo presentado ahora

La respuesta de este jueves tampoco parte de cero. El 5 de octubre, EL CASO MÁLAGA informó de que la Junta había anunciado una supervisión específica de los comedores de Málaga después de recibir reclamaciones. Educación explicó entonces que examinaría las incidencias comunicadas y que, si procedía, las incorporaría a un expediente abierto a raíz de irregularidades en otra provincia andaluza.

En Córdoba, el delegado de Educación, Diego Copé, anunció el 21 de octubre que el expediente informativo relacionado con incidencias en comedores de tres centros había dado paso a un expediente sancionador. La apertura de este procedimiento no equivale a una sanción firme, y no permite extender sus conclusiones a los centros de Málaga.

La novedad de la comparecencia de Castillo es que concreta los cambios que la Consejería afirma haber exigido: mayor control, más personal supervisor, revisión de menús, catas y aumento de cantidades. La nota no determina, sin embargo, qué centros de Málaga están sometidos a cada actuación ni cuándo se podrán valorar sus efectos.

Qué se controla y qué sigue sin conocerse

Los comedores andaluces se prestan mediante varios modelos, según recuerda la Consejería: gestión directa con cocinas propias, empresas que cocinan dentro del centro y catering elaborado en cocinas centrales y transportado a los colegios. La Junta afirma que todos están sujetos a las mismas exigencias higiénico-sanitarias y nutricionales.

El sistema de línea fría, cuestionado por algunas familias, consiste en elaborar y conservar la comida en condiciones de refrigeración controladas, transportarla y regenerarla conforme al procedimiento previsto. Su utilización no demuestra por sí sola un incumplimiento. Del mismo modo, la corrección teórica de un menú no sustituye la verificación del gramaje, la temperatura, la presentación ni la cantidad realmente consumida por los alumnos.

Según la nota difundida hoy, el servicio andaluz alcanza a unos 188.000 niños y niñas al día en 2.056 centros y suma alrededor de 20 millones de menús por curso. Esas cifras describen la dimensión regional del sistema, no el número de escolares afectados por las incidencias denunciadas en Málaga.

Para conocer el alcance real del problema siguen siendo necesarios datos individualizados: relación de centros inspeccionados, fechas y resultados; incumplimientos contractuales acreditados; actuaciones correctoras ordenadas; plazos de cumplimiento; seguimiento de las raciones y eventual resultado de los procedimientos sancionadores. El comunicado tampoco identifica nominalmente a la empresa destinataria del plan presentado.

El contraste principal queda abierto: la Junta transmite tranquilidad sobre la seguridad alimentaria, mientras familias de distintos colegios reclaman que se compruebe la calidad efectiva y la cantidad de comida que reciben sus hijos. Una verificación completa deberá distinguir entre problemas de seguridad, nutrición, prestación contractual y aceptación de los platos, y publicar qué medidas se han aplicado y con qué resultados.

Fuentes: Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, nota de prensa de 22 de octubre de 2026; documentación y noticias publicadas por EL CASO MÁLAGA